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domingo, 7 de diciembre de 2014

Un valor seguro. La Sierra de Algairen. (por Jacobo)


Preparativos
Mal fin de semana. Nieve y mal tiempo en el Pirineo, viento atroz por nuestro valle del Ebro, temperaturas gélidas y riesgo de lluvias... vamos, la combinación ideal para pensar en salir con la bici.
Juaneras y yo nos buscamos una interesante ruta desde el pueblo de Alpartir.
Ya desde lejos se intuía que mucho sol no nos iba a dar, pero al menos aparentemente nos librábamos del dichoso cierzo.

La ruta, preciosa. Aparentemente corta (37 km), pero con 1020 metros de desnivel, algunos de ellos ganados con autentico sufrimiento.
Partimos del pueblo, de la parte alta y pillamos el camino que discurre paralelo al río, dirección valle de Tiernas, muy bien señalizado (hay una ruta marcada y con carteles informativos) hasta que a unos 4 km se bifurca la Senda de los buitres. Del leve ascenso previo pasamos a una pista que asciende fuerte y sin piedad...vamos... que las piernas en 2 minutos dan gustico ya...
lentamente vamos ascendiendo, insisto, sin descanso alguno y tras unas cuantas curvas de 180º pillamos una senda técnica y compleja que nos lleva hasta el alto de la nevera. Según dicen hay unas vistas preciosas... pero nosotros no vemos mas que nubes y hace un frío terrible, acompañado como buen collado de su correspondiente viento.
Senda en el interior del pinar para llegar a lato de la nevera
Llegada a uno de los múltiples collados. 
¡¡¡NIEVA!!!
Descenso... brutal... hasta enlazar con la siguiente pista. En nuestro caso, andando.
Iniciamos pues una pista también continuamente ascendente en la que vamos empalmando un collado tras otro. A ratos mas rota, otros mejor conservada... pero inexplicablemente siempre ascendente. En algún momento incluso nos llegó a nevar

Así, tras divisar de lejos la caseta de los forestales, llegamos al Collado del Tío Francisco, punto mas elevado de la ruta. Allí nos espera la bajada hasta el valle de Tiernas. Senda técnica pero muy muy practicable, que apenas nos exige un par de veces echar pie a tierra. Mas sufrimos por la batidas de jabalíes y loso "amables" señoras armados como si no hubiera un mañana que nos advierten de nuestra escasa inteligencia por adentrarnos en esas sendas...

Diferentes momentos del descenso

En fin, concluido el descenso mas interesante, nos metemos en un caminillo muy divertido que va cruzando el el río una y otra vez, algo muy agradable en otros momentos, pero no el día de hoy.
Llegamos asi al pueblo, helados, pero con todos los miembros.

Como siempre Juaneras un excelente compañero, que ademas se dedicó a sacar fotos (no es que me quiera a mi mismo en exceso... es que todas las fotos las hizo el y por eso salgo yo...)




en medio del bosque, nos encontramos esta caseta icluida en el paisaje

el tramo final de descenso es un bonito sendero para pasear

jueves, 27 de noviembre de 2014

ULTRA TRAIL DU MONT-BLANC 2014 (por Adrian)






Por caprichos del destino y sin darme mucha cuenta, me encuentro de nuevo en la salida de una aventurilla. Esta es diferente, ya se que eso digo siempre, pero es que es así, es diferente. Es una carrera de la que todo el mundo habla, a la que todo el mundo quiere ir, de la que has visto más videos y sabes más detalles, el ultra por excelencia. A mi se me presentó la oportunidad sin buscarla mucho. No me gusta dejar pasar las oportunidades, y menos de algo así.

Para mi Chamonix es un lugar especial, me trae unos recuerdos inolvidables e irrepetibles.  Allí vivimos hace muchos años auténticas aventuras, de las que no se olvidan, de las que te marcan para siempre, de las que con solo pensar en ellas se te ponen los pelos de punta, de las que te acompañan allá donde vas. Volver, después de tantos años, con mi familia, es algo que siempre llevo en la cabeza, y que espero hacer con cierta frecuencia.

No llego en mi mejor momento de forma, o esa es la sensación que tengo. Llevo dos semanas en los Alpes y no he parado de buscar buenas rutas hasta que las piernas me han dejado claro que no estan como otras veces. Tan solo 4 días antes de la salida tenía unas agujetas que daba pena. Tengo muchas dudas de hasta que punto se han recuperado, y no puedo probarlas antes de la salida.
 


Tras despedirme de mi equipo de asistencia (vamos, lo que viene a ser la familia) me dirijo a la salida con una hora de tiempo. Nunca voy con tanto margen, pero quiero asegurarme un buen sitio en la plaza para vivir la salida. Y allí me planto, mal sentado en el suelo, incómodo, con cara de tonto, apretujado entre 2.400 corredores ansiosos por salir pitando. La predicción de la meteo decía que iba a caer una buena, y así fue. Empieza a llover, nos ponemos las chaquetas y a seguir esperando mientras el cielo se vuelve más y más gris, y las dudas aumentan y aumentan. El speaker ameniza un poco la espera, ponen música, y al fin, con la canción de vangelis, bajo un buen chaparrón, en un silencio mezcla de respeto y de miedo, dan la salida.

Los primeros 8 km hasta Les Houches son llanos, un trote agradable. A partir de ahí se intensifica la lluvia y hacemos la primera subida, a Le Delevret. En esta subida tengo muy malas sensaciones. Voy empapado, no entro en calor pese a llevar buen ritmo, el barro me llega por los tobillos, los pies van helados y están insensibles (lo único positivo, una cosa menos de que preocuparme). Además, los resbalones del barro y las pérdidas continuas de tracción hacen que empiece a notar los cuádriceps tensos. Esto último me preocupa muchísimo. ¿Será que no estoy recuperado de los excesos cometidos estos últimos días? Al iniciar la bajada, por zonas embarradas resbaladizas alternando con prados verticales de hierba mojada que deslizan más que la nieve, mis malas sensaciones en las piernas y mi preocupación se multiplican.

Llego a Saint-Gervais (Km 21) y decido bajar mucho el ritmo, no parar, pero ir tranquilo, recuperar, reevaluar, darle una oportunidad a las piernas. Empieza la primera noche, la parte que más suele gustarme en los ultras, donde disfrutas de tu frescura, de volar bajo la oscuridad, de viajar viendo la silueta de los montes q te rodean y la fila de luces que te tranquilizan y dan seguridad. Pues de disfrutar nada de nada. Los cuádriceps no entran en calor, noto que quieren contracturarse, están muy tensos, los dos, y sigo empapado y helado. Decido aguantar la noche, pero pienso seriamente que este ultra se me va a escapar, mucho tiene que cambiar todo para aguantar los 135 km que me quedan, lo veo imposible.
 


Sigo la larga subida al Col du Bonhomme igual, controlando en exceso, sin encontrarme cómodo, mirándome las piernas, mal. Por fin deja de llover, se queda una noche cubierta, pero con buena temperatura, aunque yo sigo empapado y helado. En el avituallamiento de la Balme hay una gran hoguera y una carpa, un lujazo. Me tomo un par de sopas calientes, me quito la chaqueta y la camiseta que chorrean literalmente y me pongo una camiseta térmica que llevo en la mochila (envuelta en bolsas para que no se mojara) por si hay complicaciones. La cogí en el último momento, y fue la clave. Intento recuperar temperatura al abrigo de la hoguera y salgo de La Balme caliente, seco por primera vez desde hace 8 horas y por fin empiezo a disfrutar. Acabo la subida hasta Croix du Bonhomme controlando el ritmo, pero las sensaciones son diferentes. En lugar de ser adelantado me tengo que retener para no adelantar, pero prefiero recuperar bien.

En la bajada sigo recuperando sensaciones, y ya voy adelantando y disfrutando. Llego a Les Chapieux bien, con ganas de seguir, de recuperar el tiempo perdido, de aprovechar la noche. Como algo rápido y para arriba. La subida al Col de la Seigne la disfruto mucho. Por fin estoy recuperado, ya no me miro las piernas, se que van bien y que si las cuido me dejarán seguir muchas horas. Solo me preocupo de ver las siluetas de los montes que nos rodean, ver las luces de los corredores de detrás que indican de dónde venimos, y alucinar con las luces que indican adónde vamos. Mucha gente no entiende qué tiene de positivo caminar sin ver por dónde vas, yo creo que es algo especial que no te atreverías a hacer sin la cobertura y la infraestructura de una carrera. Por fin lo que había venido a buscar, una noche mágica. Dura poco, la noche, porque en el collado amanece.

La bajada a Lac Combal amaneciendo y descubriendo los parajes salvajes que nos rodean es uno de los mejores momentos. Me da más fuerza, y ya vuelvo a creer que voy a hacer lo que he venido buscando, disfrutar a tope.
De lac Combal una subidita a Arète du Mont Fauvre y una bajadita (de 1.200 mts) a Courmayeur, km 77, la base de vida.

Llego bastante entero,  a las 8:30, un poco antes de lo que había calculado. Me animo mucho. Llamo a la familia, y me animan aun más.  Me dicen que voy el 900, me parece una posición adecuada, con colchón detrás por si tengo que hacer una parada larga y no muy adelante que significaría que estoy forzando y voy a petar. Me doy una ducha de agua caliente (que lujazo), me cambio de ropa y de zapatillas, como lo que pillo y salgo fresco y con ganas de comerme los km.
 

Aquí ya cojo mi ritmo, sin acelerones pero sin paradas, solo en los avituallamientos, y poco. Subo 800 mts hasta el Rufugio Bertone, de ahí 7 km con suaves subidas y bajadas, corribles en partes, hasta el Refugio Bonatti, y luego a Arnuva. Todo este recorrido disfruto de un día espectacular, con una perspectiva de la cara sur del macizo del Mont Blanc privilegiada que estimula mi sensible cabeza imaginativa, tengo que volver a esta zona. Desde Arnuva comienza una dura ascensión al Grand col de Ferret, a 2.500 mts de altura, km 100 del recorrido. Se me hace larga, la que más de todas, pero no me preocupo porque sabía de antemano que iba a ser así. Este año he hecho poco desnivel y se me hacen largos los collados, pero apretando los dientes lo corono. Sin parar me lanzo a por la larga bajada hasta la La Fouly primero, y Praz de Fort después. En total 17 km de bajada y 1.500 mts negativos, que como no los corras se te pueden hacen muy muy largos. Después una subidita de 400 mts, pero que cuesta bastante al llevar las piernas calentitas, llego a Champex-Lac, km 122, a las 19:35.
 
 
Llego a este punto bastante justo de fuerzas, como había imaginado. Sigo mis planes y hago una parada tranquila, de 30 min. Como unos macarrones calientes que me sientan de cine, fruta, café, me abrigo un poco y salgo a por la segunda noche. Al salir ya se que si la meteo se comporta y no hay incidencias importantes, voy a acabar, algo que da mucha fuerza, solo hay que intentar no cagarla.

Hago la primera subida a buen ritmo, me voy encontrando bien, y tras una larga bajada llego al avituallamiento de Trient. Al llegar me encuentro con Noé, una buena sorpresa que me da mucha fuerza. Me dice que Patricia y los chicos por un lado, y los sinrumbo por otro, están siguiendo la carrera y están disfrutando. Me alegra mucho, y desde ese momento me siento bastante más acompañado.

Salgo a por el siguiente tramo, subo bastante fuerte, pero en la bajada no me encuentro muy cómodo y pierdo algo de tiempo, llego a Vallorcine. Noé está allí otra vez, parece que vaya conmigo, que lujazo.

De este punto, salgo a por el último tramo con mucha fuerza. Mucho se tiene que complicar para no acabar esta aventurilla. Paso por el Col de Montets, donde me espera de nuevo Noé, me da los últimos ánimos y se despide de mi hasta la meta. Inicio la subida a Tête aux vents. Es la última subida, ya queda poco que guardar, la hago muy fuerte, tanto como puedo. Adelanto a mucha gente, me doy el gustazo de poder apretar en el km 150, las sensaciones son inmejorables, disfruto del momento de fortaleza. Al llegar a la parte más alta me encuentro con una densa niebla. Mi luz frontal se refleja en ella y me cuesta mucho ver el camino. Además es una zona con un buen cortado a un lado del sendero. Me encuentro un par de corredores bastante bloqueados en un paso de roca fuera de la ruta a los que echo una mano. Me reubico en el camino y decido ir despacio. Llevaba unas horas pensando que esto estaba hecho, pero este tramo falso llano de 5 km que pensaba hacer volando me cuesta mucho tiempo al ir a ciegas sin ver el sendero. No me preocupa, lo importante es no cometer errores y ser consciente de que aunque no me de cuenta por la euforia y el calentón que llevo, mis capacidades y reflejos están muy mermados, tengo que ir muy concentrado. Poco a poco, despacio, buscando el sendero metro a metro, llego a La Flagère.

Aquí, como por arte de magia, se acaba la densa niebla y amanece, el segundo amanecer, simplemente impresionante. Llamo a la Noé, le digo que solo me queda una bajada y que en una hora, a las 8:00 de la mañana (del domingo) estaré en la meta.

Esta última bajada la hago tranquilo, disfrutando del paisaje, de la temperatura, de los primeros rayos de sol de la mañana. Paro un par de veces, me quito la chaqueta y me quedo de nuevo en manga corta, disfrutando del frescor de la mañana. La bajada es buena, por pista la mayoría, solo hay q dejarse llevar. Al poco rato veo Chamonix al fondo, ya lo tengo, estoy llegando. Como voy a llegar antes de la hora que había dicho a Noé, me paro y camino un rato. Respiro por fin. Ahora si que si. Pienso en todo lo que ha pasado, en la dureza de la primera noche, las buenas sensaciones del día y la segunda noche. En todos los collados, los pueblos, las subidas, las bajadas, los glaciares, las paredes, los inmensos picos que he rodeado. Los momentos duros, la niebla de hace pocas horas que me ha recordado el respeto que se debe guardar a un ultra así hasta el último km. Pero ya está. Entro en Chamonix trotando por sus calles entre aplausos pese a la hora tan temprana. Me encuentro con Noé, Xandra, Patricia y los chicos, me están esperando. Me alegro mucho de verlos, parece que lleve una semana corriendo, han pasado muchas muchas cosas. Recorro los últimos metros con ellos, la entrada en meta más emocionante de mi vida.
 


Estas cosas se disfrutan pero requieren mucho sacrificio, y no solo del corredor, también de la familia, por eso entrar juntos en la meta es un merecido premio, para todos. Les agradezco mucho el esfuerzo, que se que no es poco. Tengo que remarcar la gran ayuda de Noé y Xandra, claves en la logística del fin de semana.

Al final han sido 168 km, con 9.800 metros de desnivel positivo y otros tantos negativos, en 38 horas y media, puesto 490. Una buena aventurilla.



Se habla mucho de este ultra, algunos bien, otros peor. Todos coinciden en que es el más importante de todos. A mi me ha encantado. No se si es el más duro, cada vez que hago un ultra me parece el más duro, y este no ha sido menos.
 

En estos tiempos de redes sociales, en el que todo el mundo opina de todo y critica lo q no hace y no conoce, es difícil explicar las sensaciones que se viven en una experiencia así. Una vez leí una comparación que me gustó, decía que era como explicar por qué bailan unas personas a alguien que no es capaz de oír la música. No creo q todo el mundo tenga que hacer estas cosas, de hecho me parece que hay que tener un perfil determinado, no en las piernas, sino en la cabeza. Pero si lo tienes, si oyes la música, este puede ser un espectáculo que no olvides en la vida.  Yo desde luego la oigo, y a todo volumen. No ha sido un sueño, ni el objetivo de mi vida, ni he ganado nada material, pero si que tendrá un párrafo en mi biografía, ese libro de la vida que cada uno va escribiendo en primera persona, que a nadie le interesa salvo a uno mismo, y en el que siempre te alegras de haber escrito cosas y nunca te perdonas lo que no te atreviste a escribir.
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Le han quitado la gracia... Atalaya de Alfocea en BTT

Mientras espero una crónica sobre el UTMB...un lunes cualquiera, cosas de currar los fines de semana, me permito una salida BTT mañanera.
Solo, sin ver a nadie mas que algún pastor y su rebaño, llego por la senda de las abejas desde Alfocea hasta el inicio de la famosa subida a la Atlaya militar.
Me dispongo a iniciar la dura y a ratos técnica subida final. Tres kilómetros de rampas duras y descompuestas que en mas de una ocasión obligan a echar pie a tierra para no caer... y ...  oh! Sorpresa!... alguien se ha entretenido en arreglar el camino y lo ha transformado en una especie de autopista. Es mas, incluso la rudimentaria verja que separaba el suelo civil del militar, ha sido apartada.
Desconozco el motivo, pero ha sido el ejercito el que lo ha hecho. No se si pretenden acceder a sus terrenos a través de este sendero, no se si lo han hecho de acuerdo con el ayuntamiento responsable de esos suelos civiles, no se si es para que algunos cazadores puedan acceder a esos terrenos con sus todoterrenos... pero tristemente nos han arrebatado una divertida y dura subida a apenas 15km del centro de la ciudad.


domingo, 31 de agosto de 2014

"300...o quizás algún espartano menos"



KV Puyada Panticosa 2014
23 Agosto 2014
Integrante SinRUMBO: Rober
6,4 km

Segunda ocasión que tengo para ponerme un dorsal para esta subida que personalmente ya la puedo catalogar de clásico, porque mira que son ya unas cuantas veces las que he hecho el ascenso hasta La Bandera o cima de Mandilar (2.212 m) desde Panticosa...alguna ventaja tenía que tener el poder disfrutar de un apartamento en este pueblo sin vistas :) ...una auténtica joya el perfil de la Peña Telera desde la ventana del apartamento.

Es la edición XI del KV, y lamentablemente la línea de salida no hace honor a la solera que poco a poco va acumulando esta carrera. En estos tiempos donde no cesan de aparecer nuevas carreras, el acumular 11 ediciones es sin duda motivo de elogio (ya veremos dentro de 11 años cuantas carreras de las actuales se mantienen), aunque la participación que tuvo la considero muy en el límite. Creo que rondamos los 40 corredores en la línea de salida, cuando estoy casi seguro en mi última participación se superó la centena.

La verdad es que ignoro el calendario que había de carreras en este fin de semana en el entorno más próximo, pero aparte de un reto deportivo para los participantes, estas pruebas deberían consolidarse como un evento potente para los municipios organizadores, consiguiendo una atracción bien de corredores y familiares, bien de turistas curiosos dispuestos a subir los decibelios de sus calles por una jornada y, ya de paso, dejar algunos eurillos en sus bares, restaurantes y comercios.

No se cuales eran las expectativas del municipio con esta nueva edición de la Puyada, pero personalmente creo que Panticosa tiene ingredientes suficientes para conseguir una prueba deportiva de máximo nivel de atracción.

Y dicho esto, regreso a la plaza del pueblo, 10:30 de la mañana del pasado sábado. Mañana espectacular, cielo despejado y algunas dudas lógicas en lo que a mi rendimiento respecta, porque vengo de una semana de más bien poco ejercicio, pero bueno, no hay que desaprovechar la oportunidad. Primeros metros en descenso por las calles del pueblo hasta alcanzar el telecabina de Panticosa, desde donde se inicia el mantenido ascenso por pista hasta la base de la estación de ski. Aunque la participación es escasa, me da la sensación que el nivel medio de los corredores es bastante alto; consigo mantener un ritmo de carrera constante hasta la base de la silla de Selva Verde y remonte de Petrosos, más o menos mitad de carrera, haciendo un parcial de unos 24 minutos. Sin duda estoy en números de plusmarca personal :) pero aún con todo veo a mi alrededor buen número de corredores, lo que me hace pensar que a ver si se han dado cita para este KV 39 cracks y 1 despistado (el que escribe).

El recorrido como que me lo se de memoria, y desde luego se con certeza que la segunda mitad de la carrera es bastante más dura, sobre todo el ascenso por la pala del Mandilar desde el plano de la llegada del telecabina, y el último tramo más montañero del recorrido donde se asciende hasta la cumbre de Mandilar por el hombro que hace de divisoria entre la pala de La Bandera y la continuación de la pista que conduce a los ibones de Asnos y Sabocos. Justo en el comienzo de la pala del Mandilar, se aprecia un poco más de animación al ser punto de partida de excursiones; toca apretar los dientes porque con un poco más de esfuerzo puedo cuadrar un buen tiempo. Miro el reloj y veo que estoy alcanzando los 50 minutos justo al retomar la pista de subida a Sabocos. Ahora ya no hay pelotón; veo varios corredores ya en la arista del hombro hacia la cima, y un par de ellos más próximos iniciando el último ascenso. Los tomo como referencia y comienzo a subir por la tasca; este último tramo remata las piernas, con un cambio duro de pendiente y la ausencia de sendero. Veo como mis dos corredores referencia van perdiendo fuelle y consigo darles alcance; las piernas funcionan y con pasos cortos intento no perder cadencia y notarme con cierta agilidad; un último esfuerzo y encaro el repecho final antes de la línea de meta, donde me encuentro con alguna cara amiga del pueblo y recobro un poco de aliento.

1h03min52seg creo que me asignan en el paso por meta. Contento como una perdiz con el resultado. Y como premio al esfuerzo, me regocijo con unos minutos de contemplación de las impresionantes vistas de Tendeñera, La Telera y el entorno del Balneario de Panticosa, y me regalo el descenso corriendo de vuelta al pueblo. No voy a mentir si dijese que una paella gigante en la plaza de Panticosa hubiese sido un buen punto final al evento, pero nada que no se pueda remediar con un buen plato de cus cus especiado en familia.

Quizás no fuimos 300, pero desde luego este pueblo y sus paisajes esconden retos más que suficientes para hacer temblar a Esparta. Otro debate será si se quieren o no compartir...

martes, 12 de agosto de 2014

SIN RUMBO...AL ANETO (por Rober)

26 julio 2014
58km 3700m desnivel +
Integrantes SinRumbo: Rober (Capi Roche a por el trail)



Nada mejor para quitar las telarañas al blog que una crónica de una buena carrera. Y La Vuelta al Aneto es sin duda una muy buena carrera.

El año pasado seguimos on line los pasos de Capi Roche en su aventura particular en el trail Aneto-Posets, y este año me veo en primera persona aparcando bajo la lluvia con Roche como eterno protagonista y yo como escudero arrepentido, porque he decidido finalmente cambiar del trail a la vuelta al Aneto, con el doble objetivo de ser consecuente con mis horas de entreno y de no sacrificar la posibilidad de disfrute por el mero hecho de poner la mira demasiado alta.

Parking de Benasque con mucho ambiente; se intuye un muy buen finde cuando aparco y me encuentro a Capi organizando el tráfico. Saludo habitual entre los sin rumbo...apenas un sonido gutural breve y no he quitado aún las llaves del contacto cuando ya tengo encima al Roche metiéndome prisa para coger el dorsal, atender a la charla técnica y preparar las brasas para la barbacoa (una de estas cosas nunca ocurrió).

Casi sin darnos cuenta, y por suerte sin lluvia a la vista, la noche da el pistoletazo de salida al trail Aneto-Posets, un ultra en mayúsculas con cerca de 300 pirados. Salida con mucho seguimiento y mucho ambiente y yo directo a la furgo que a las 7am toca zafarrancho de combate!!!

Amanece despejado y aunque el pronóstico daba fresquete, me da la sensación que poco frío vamos a pasar si el día sigue así. Salida de la Vuelta con bastante ambiente de nuevo y un buen montón más de corredores. Tengo que empezar a plantearme si el salir conservador es una buena apuesta, o si quizás se puede posponer durante la primera media hora de carrera, porque salida en masa y senderos estrechos es sinónimo de...atasco a la madrileña!!



A partir de los Llanos del Hospital, la cosa cambia al tener senda amplia y aprovechar para buscar ritmo y abandonar la fila india. Y si a esto le unimos el calorcete de la solana, entonces la subida a la Renclusa se convierte en un auténtico placer, de no ser por una sensación raruna en mi pie derecho...Rozando las 3h aparezco en La Renclusa, tiempo para sacar un par de fotos, picotear un poco de fruta y tirar de esparadrapo para arreglar la incipiente ampolla del pie...una reparación a tiempo es oro, como así fue porque la ampolla nunca llegó a aparecer.

Paro lo justo en el refugio y tiro camino del Cuello de l'Anclusa, aprovechando que el día es realmente cojonudo, las fuerzas no flaquean y tengo en mente el reto del misterioso valle de Salenques que tanta guerra dio la edición pasada y que tanta atención acapara. De momento la zona de Aiguallut deja un paisaje precioso, que casi invita a plantar la tienda y sacar la bota de vino. Pero hoy no podrá ser, y aprovecho el
terreno llano para seguir cogiendo ritmo antes de entrar en el dominio del valle de Barrancs, donde comienza el disfrute de los caos de bloques graníticos que nos van a acompañar durante un largo rato. Este terreno creo ha levantado  algunas críticas por lo agreste y lo prolongado de estos tramos donde correr puede ser realmente una misión imposible, la mayor parte del tiempo sin senda alguna. Algunos dirán que es demasiado el número de km bajo este terreno, pero yo creo que es precisamente esto lo que caracteriza el cinturón del macizo del Aneto y le aporta a esta carrera un status de carrera top en alta montaña, con un toque realmente off-road. La subida al collado de Salenques es el primer puerto de primera categoría de la jornada, rozando los 2.800m en el paso del collado. Subida a piñón en terreno técnico e incómodo para los pies, pero cojo buen ritmo y subo disfrutando bastante del último tramo con un nevero ya trillado por los cracks del trail Aneto-Posets y los más madrugadores de la Vuelta...además, perfectamente equipado y con unos escalones tallados que daban gusto. Último tramo algo expuesto por caída de piedras, fácilmente solucionable saliendo de la estela de corredores.



Subidón al coronar Salenques, foto rápida, cojo aire y ya de paso los guantes para no despellejarme con el tramo de cuerda fija que está instalado. Haciendo caso a las indicaciones de los voluntarios del collado, el descenso al nevero se hace sin mayores problemas (de noche seguramente fue otra historia). Busco una zona sin demasiada exposición en la zona del menor pendiente del nevero y me preparo para poner a prueba mis mallas con un descenso glorioso de cerca 200m de "culing". Da pena abandonar la nieve porque donde no hay blanco, hay unos bloques de roca que realmente hacen complicado ya no sólo correr, si no llevar un ritmo constante y mantener los tobillos a salvo, aunque de salto en salto le pilló el truco y voy relativamente cómodo hasta el puesto de ayuda que hay instalado en la parte baja del valle y justo antes del giro para coger la broma del día y segundo puerto de categoría especial...el collado 2706! Vaya regalito...este tramo lo tuvo todo: pendiente fuerte, ausencia de senda, sol de justicia, falta de referencias al ser una zona desconocida para mi...en fin, que se hizo duro! Y la falta de compañía acentuó el cansancio de las casi 7 horitas de carrera al paso por el bendito collado. Eso si, la zona un espectáculo con los ibones Negre y Cap de la Vall.


Más o menos estoy por el ecuador de carrera y mientras pongo rumbo a la presa de Llauset, me entretengo cogiendo el ritmo de una pareja de franceses a los que lamentablemente no les entiendo ni media frase. Pero van bien de fuerzas y me sirven para llevar un buen trote en un descenso mantenido hasta el comienzo de la subida del collado de Angliós. En este tramo tengo un despiste de una media hora porque entre los ibones y la comodidad del GR, me paso junto con un par más de corredores el desvío hacia el collado. Saco GPS, compruebo el gazapo y acelero para centrar la cabeza en el esfuerzo y no en el bendito tiempo perdido. La subida al collado de nuevo a cara de perro, sin conversar apenas con nadie y con una pendiente bastante maja para terminar de calentar las patas antes de bajar a la presa y al punto de avituallamiento. Aún no hemos cruzado el umbral del maratón y llevo 8,5 horitas de carrera...uffffff, se nota el terreno suave, llanito y cómodo de esta carrera!!

Dos tazones de sopa, un sándwich de salchichón, recargo agua, un poco de charla con los voluntarios y tiro hacia el collado de Ballibierna. Aparte de cansado, noto bien las piernas y ya en mi cabeza tengo claro que llegar llego salvo percance grave, aunque sea a rastras. Justo a la salida del avituallamiento, unos cuantos excursionistas dando ánimo y un tramo con cinta de balizar que marca el doble sentido de acceso al avituallamiento y salida hacia Ballibierna...como buen sin rumbo voy en dirección prohibida y cuando intento pasar la cinta de forma acrobática, dejo el momento dantesco del día y un recuerdo gracioso para los seguidores de la carrera allí presentes, que por un momento debieron pensar si me críe con un ninja...la flexibilidad de una columna jónica!!


La idea de enfrentarme a la última subida dura de la carrera me anima en cierto modo, e intento ir con alegría aunque mantengo la cautela, que entre tanta roca no me extrañaría que estuviese escondido el hombre del mazo. Aquí si que hago piña con dos corredores y aprovechando la conversación encaro la subida final al collado atendiendo a detalles del estado de esta zona el año pasado y de la poca nieve que hay hoy. Son 2725m de gloria al paso por el collado y de regalo un nuevo caos de bloques en el primer tramo de descenso. Aún con todo, me propongo trotar cuanto menos porque hay cerca de 18k de descenso a Benasque, y esto o se corre o se corre. Al paso por los ibones de Ballibierna, el GR mejora y cada vez se puede trotar con mejor ritmo. Esta zona tampoco puedo decir que me sea familiar, así que corro sin demasiadas referencias, pero se que según nos aproximemos a Coronas, se podrá correr mejor y mejor. En el tramo hasta el refugio de pescadores, me junto con otro corredor que también intenta mantener un trote continuo y entre los dos vamos cogiendo buen ritmo. Me la juego y meto una marcha más y tiró adelante buscando la comodidad de la pista, que realmente no se como está de lejos hasta que veo el refugio y el control de paso...

A partir de aquí ni pienso, sólo me quedo en la cabeza la indicación que a 1,5k hay una fuente...perfecto porque la gorra va necesitando otro remojón. Cojo un ritmo de carrera suave y tiro por la pista, con varias referencias de corredores que al ir andando, me van dando moral según los voy alcanzando y dejando atrás. A ratos me da la sensación que igual voy demasiado fuerte y que en la siguiente curva peto, pero noto bien las piernas y me doy un voto de confianza. Ya queda poco me digo, aunque la jodida pista se hace eterna.

Desvío a derechas de la pista y corto pero técnico descenso que ya termina de madurar mis cuadriceps, pero justo a tiempo se empiezan a escuchar voces de ánimo de seguidores...y las referencias que dan indican menos de 10k a meta. El último tramo comparte trazado con el de inicio de la carrera, así que el cruce de un puente y una señal de camping me recuerdan que Benasque está a la vuelta de la esquina. Una indicación en la carretera marca 2k al pueblo y ya no hay vuelta atrás, subo el ritmo del trote porque estoy en ese punto que o corro o me paro y me siento un rato, así que a correr! Los coches a golpe de claxon y los turistas a gritos nos llevan hasta la entrada del pueblo para coger una sucesión de callejuelas con un ambiente de la hostia...posiblemente la llegada más animada que recuerdo en las carreras que he hecho, así que tanto aplauso y tanto grito hace que todavía vaya más ligero y casi ni me doy cuenta de que estoy cruzando meta...12 horas 30 y pico minutos y directo a una paella gigante con arroz con ternasco cortesía de la organización que casi me dan ganas de meterme dentro!!


Disfruto del ambiente media horilla y pongo rumbo a la furgo. Toca ducha gélida y desear suerte a Roche en el trail. Veo sus zapas aparcadas, así que ha optado por cambio de neumáticos para la segunda vuelta...no tengo dudas acerca de que acabara...

Pedazo carrera, bastante salvaje, con pocos avituallamientos y muchas zonas técnicas que hacen los km pasen lentos lentos. Pocas opciones de retirada fácil pasados ciertos sectores y, en definitiva, un trazado de alta montaña muy alejado de resultar un plácido trote por el monte. Pero todo esto y más aparece fielmente detallado en el libro de ruta y en la filosofía que la organización ha transmitido siempre sobre esta carrera, así que enhorabuena a Peña Guara y resto de organizadores y colaboradores / voluntarios del trail porque la esencia del macizo del Aneto queda perfectamente reflejada en la carrera.

sábado, 3 de mayo de 2014

PASEO POR EL ÉSERA (Por Marcos) Viernes Santo 18/04/2014




Día caluroso, veraniego, en la Ribagorza. Así que... ¿qué mejor momento para inaugurar las actividades de kayak en el blog?.
Tras descargar del coche la piragua hinchable, Jorge y yo nos echamos al río Ésera en Graus, para bajar hasta la zona recreativa del embalse de Barasona (o Joaquín Costa), disfrutando de un río crecido hasta casi salirse del cauce. En realidad es la primera vez que navego por río con esta piragua, así que se trata de buscar sensaciones y entrenar un poco la técnica de paleo.
Tras 5-6 kms (no llevaba GPS...) llegamos al encuentro de nuestras familias en la zona recreativa. Tras casi hora y media dándole al remo los brazos se quedan más que satisfechos.
Habrá que ir explotando este deporte. Al tiempo...



MARATÓN DE BARCELONA. 16/03/2014. Por Marcos




Dada la escasez de crónicas en las últimas semanas, me voy a permitir recuperar alguna pendiente... . En este caso la de la maratón de este año; la de Barcelona.
De nuevo nos juntamos mis amigos del trabajo y yo. Esta vez no hay que salir de España y en 2 horitas de AVE nos plantamos en Barna. Como siempre, la primera prioridad es comprar pasta y vaselina... que ya se sabe que son las dos únicas cosas que de verdad hacen falta para correr una maratón. Después, ya más relajados, nos damos un paseo hasta la Expo a recoger los dorsales y ver si nos animamos a comprar algo. Al igual que en la de París del año pasado, Asics es el principal patrocinador, y sus productos jalonan toda la exposición. Aunque eso si..., a precio prohibitivo. Así que una vez más, nos vamos para el hotel con los dorsales y unas cuantas fotos de recuerdo. Quizás cuando seamos ricos.
Y llega el día de la maratón. Casi 20º grados en Barcelona, sol en "to lo alto" que diría un andaluz, y mucha gente en la plaza de España, donde estaba montada la salida. Lástima que las dos torres venecianas estuvieran entre andamios.
La salida está muy bien organizada, separando a los corredores por varios carriles desde mucho antes de la línea de partida, según el tiempo-objetivo de cada uno. Igual la única pega que le pondría yo es que se echó de menos algún retrete más en la salida, por eso de la "meadica del miedo" tan habitual justo antes de salir.
Vamos saliendo por tiempos, sin aglomeraciones y con mucho público, que siempre se agradece. El recorrido nos lleva por todos los puntos turísticos de Barcelona: Carrer de Grácia, Sagrada Familia, Camp Nou, Barrio Gótico, torre Agbar, Arc de Triomph, plaza de Colon, etc... Sin embargo, poco a poco me voy dando cuenta de que el recorrido tenía más desnivel del que yo esperaba, y que cada vez que nos alejabamos del mar y enfilábamos la montaña, las avenidas subían progresivamente para luego volver a bajar. En fin, que con tanto sube y baja perdí el ritmo y animado por las bajadas corrí más de lo previsto en la primera mitad de la carrera. Evidentemente el resultado no podía ser otro; pajarón en el kilómetro 35 y caída en picado de 4:50 min/km a 5:10, 5.15... . Al final acabé muerto, cruzando la meta con más pena que gloria y superando en 4 minutos el tiempo del año pasado en París (¡y eso que allí acabé esprintando!). Eso si, después del calor y el bajón de los últimos kilómetros me quedé más que satisfecho con mis 3:31 hs. ¡Otro maratón al zurrón! (y van tres).
Pero de nuevo, un año más, todo se queda en nada cuando empiezo a enterarme de las proezas de mis amigos, que este año habían preparado el maratón como quien prepara una carrera de 5K de las fiestas de su pueblo.
Javi, el más serio en sus entrenamientos, consiguió rebajar con creces sus tiempos de París, y encima disfrutando como un enano del recorrido. Los Danis corrieron suerte dispar... mi querido Dani A, el único que ha venido conmigo a los tres maratones, decidió abandonar en el peor punto posible del recorrido, cuando más lejos estaba de nuestro hotel, ¡dicen las malas lenguas que fue el único corredor que hizo más kilómetros cuando se retiró que durante la maratón...!. Dani R, que tampoco venía excesivamente motivado, acabó "por sus cojones", pero dejó otra gran frase para el recuerdo..."chicos, yo me bajo del barco".
Y finalmente la sorpresa del año; Cris. ¿Cómo puede alguien correr una maratón habiendo hecho solo  tiradas de 12-13 kms y sin haber corrido ni una triste media-maratón?. Pues con más ilusión que fuerza. O quizás con esa terquedad aragonesa que tanto nos ayuda en estos casos... . La cuestión es que no solo la acabó, sino que encima ¡se permitió enviar un whatsapp en el kilómetro 39 para decir que todo iba bien!!.
Estos/as chicos/as no dejan de sorprenderme....