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martes, 27 de enero de 2015

Trincheras de Alcubierre. (por Jacobo)

No todo va a ser desgaste físico, también hay salidas ocio-culturales bastante interesantes y muy cerquita de Zaragoza, permitiendo, de paso, huir de la dichosa niebla de los valles.

Salimos de buena mañana y nos adentramos en la sierra de Alcubierre por la A-129 (Villamayor-Sariñena) y practicamente en la frontera de las provincias de Zaragoza y Huesca nos encontramos con la linea del frente Nacional y Republicano y dos zonas de trincheras bien conservadas y de muy fácil acceso. Totalmente habilitado para carritos de bebe, por si alguien se anima.

Llegando desde Zaragoza, ya metidos en el puerto de Alcubierre, nos encontraríamos primero con las del bando Nacional, a mano izquierda, y unos pocos cientos de metros mas hacia Alcubierre pueblo, a mano derecha, las del bando Republicano, mejor señalizadas y conservadas, posiblemente debido a su ilustre combatiente

Solo pensar lo que se debió de vivir ahí, se le ponen a uno los pelos como escarpias. Meses y meses de batalla para ganar metro a metro un pedazo de terreno. Un duelo entre hermanos incomprensible.
Asomarse a esas trincheras y ver en que condiciones se vivía en el frente, imaginar simplemente tener que soportas una bombardeo en esas posiciones... bufff...

Como ya he dicho, las trincheras mas famosas son las del bando Republicano debido a la presencia entres sus combatientes de Eric Arthur Blair , mas conocido como George Orwell,  escritor de obras tan importantes como "1984", "Rebelión en la granja" o aquella en la que narra sus aventuras en el frente republicano en la Guerra Civil Española, "Homenaje a Cataluña"

Merece la pena acercarse.

Una vez allí, un paseo por la bonita sierra de Alcubierre  no debe obviarse.
Ni que decir tiene que Perdiguera, Leciñena, Alcubierre, Lanaja y cualquier otra de las poblaciones periféricas a la sierra ya no a pie de la  carretera principal (Robres, Farlete...) tienen sus tesoros mudejares y rincones encantadores

la Sierra de Alcubierre se reparte entre las provincias de Zaragoza y Huesca. Son montes de no mas de 700-800 metros que suponene un auténtico paraiso en medio de los áridos Monegros que en periodo de nieblas nos premite volver a sentir el son en nuestras caras

Tampoco estamos para in en camiseta de tirantes... la Rosada nos acompaña a primera hora

Posiciones del bando nacional. Barracomes excavados en la roca caliza y adecuados como habitaciones para descansar tras las horas de batalla o vigilancia. 

Desde la trinchera republicana, asomándose a los puestos de tiro, se ve sin problemas en lado nacional. (La carretera actual hace prácticamente de separación). Tras estos sacos de arena hay que resistir el envite de las tropas contrarias, quien sabe si entre ellas está tu propio hermano...

Debido a las fechas seleccionadas, tuvimos esta desagradable compañía en nuestro posterior paseo por el monte

Antes de adentrarse en áreas mas boscosas y ricas en vegetación, conviene no olvidar que esta sierra se levanta en medio del desierto mas extenso de Europa. Una vez nos encontramos a unos Ornitologos Ingleses que nos dijeron... hay gente que paga 10000 pounds para ir a ver esto a Namibia...


lunes, 26 de enero de 2015

Plum Roc et Pic. (por Noé)


Este año la falta de nieve no ha frenado nuestras ganas de descubrir nuevos retos. Este invierno nos lo está poniendo difícil pero con un gran esfuerzo personal de tiempo y dedicación, la forma está más o menos a punto para la cita. Y es este fin de semana donde hemos encontrado nuestra primera recompensa. Nuestra primera carrera de dos etapas!  La Plum Roc et Pic! Participantes: Patrulla franco española Noé-Cyril  recorrido A    Xandra recorrido B.
Primer día, precioso, con un mar de nubes en altitud y paisajes impresionantes. En el recorrido A, todo transcurre genial, salida rapidísima y transiciones sin percances. En la bajada se dejan ver algunas debilidades físicas... pero terminamos muy bien en puesto 24 y 2h49 de carrera para los 1950m+. En recorrido B, Xandra muy satisfecha de la carrera aunque el recorrido no haya sido muy bien planteado por la organización al cruzarse con el recorrido élite en un punto delicado.
El segundo día, otra vez maravilloso, sol y nubes para disfrutar. En el recorrido A, salida rapidísima pero a los 45 min, cabeza agachada, pajarón, y a pagar el despilfarro de ayer ... 3h de carrera para los 2060 m+ y 2300m- de las cuales casi 2h fueron duras duras. Al final puesto 32 de la general. En el recorrido B, Xandra muy contenta de acabar los dos días con buenas sensaciones. Esta vez había más participación popular femenina por lo que pudo disfrutar de más ambiente.

lunes, 12 de enero de 2015

"Por lo blanco" (por Rober)








Ski travesía por la vertiente francesa de Astún -- Valle de Rèbec & La Cournade
Integrantes SinRUMBO: Capi Roche y Rober
4 enero 2015


Primer y ansiado día de travesía de esta temporada 2015. Aunque seguimos dentro de la influencia del interminable anticiclón, confiamos que el entorno de Astún siga manteniendo una aceptaba innivación. El paso previo por Panticosa para recoger mi material es un tanto desolador, y casi que nos hace replantearnos si el madrugón desde Zaragoza ha valido la pena...muuuucho verde en las laderas!
Astún nos recibe con nieve y con niebla, pero contamos con que a poco que ganemos altura disfrutaremos de un día despejado. Tomamos como referencia el telesilla de Truchas y alternamos algún tramo de pista con zonas fuera de pista para progresar en claro estilo sinRumbo, ya que no tenemos del todo claro la ruta; todo apunta a día de exploración para futuras embarcadas.
El ascenso hacia el plano justo debajo del retorno del telesilla nos deja ya un primer momento de recordatorio sprint de técnica básica de progresión, porque las palas en umbría están totalmente petrificadas. Busco una zona cómoda para poner cuchillas y dejarme de historias, y confio el sol cambie un poco este panorama. Cogemos rumbo al collado de Astún, todavía sin una idea fija en mente, pero una vez coronamos el collado ya con una nieve más benévola, optamos por continuar con la jornada de exploración y descender por la cara francesa en dirección a La Cournade. El objetivo último lo fijamos en el Pic Les Moines, buscando un trazado circular que nos devuelve en el pico Astún para descender finalmente por la canal al entorno del ibón de Truchas.

Descendemos por las primeras palas de nieve aceptable pero sacrificamos el descenso al fondo de valle por intentar mantener una línea de avance a media ladera flanqueando el Pene Blanque. Nuestro intento de no perder altura no se traduce en una ventaja significativa puesto que finalmente tenemos que bajar hasta un plano para coger una huella que parece viene de la cabaña de Gave de Bious, siguiendo el curso de este arroyo/río. 
Vistas del Midi espléndidas, y soledad del valle que solo se ve ensombrecida por...la falta de nieve!! En el flanqueo del Pene Du Lapassa, uno de los varios 2000 que salpican el valle, nos vemos avanzando en tasca, con un ritmo muy ralentizado que siembra dudas acerca del estado en la zona que no alcanzamos a ver y de si este ritmo será aceptable para sacar la circular sin tener que tirar de frontal.
Finalmente, toca dar media vuelta e intentar no destrozar las pieles y foquear un poco sobre blanco, así que volvemos a la búsqueda del collado de Astún. Pero no sin antes tirar de GPS para buscar una ruta alternativa que nos ponga en el collado alcanzando primero el cresterio del pico Astún a través de la divisoria entre el Pene Du Lapassa y el Pène de Houer. De esta forma conseguimos un tramo de ascenso entretenido, con más blanco que verde y alcanzando los 2260 m en el cresterío del Pico de Astún.
Desde aquí, calzamos crampones y avanzamos a pie hasta las proximidades del collado de Astún, desde donde vemos una bajada franca con nieve bastante mala y muy machacada por el paso de esquiadores, aunque buscando buscando, aún encontramos algún rinconcito donde nos quitamos el gusanillo con unos giros más divertidos y con algo más de estilo...
Alcanzamos de nuevo la estación de esquí y desde aquí plácido descenso aprovechando para refrescar algún concepto básico de técnica...todo sobre la base de HP el último y estas cosas...
Finalmente, actividad entretenida, rondando los 10 km y 1000 m+; punto de partida para alternativas más largasy con posibilidades muy atractivas. Ahora solo queda confiar que no aparezcan las marmotas antes de tiempo!!! 

martes, 6 de enero de 2015

SOL MONEGRINO; Ruta por la sierra de Alcubierre.


22 Dic 2014. Por Marcos.


Cuando la niebla cubre el valle del Ebro, las sierras de Alcubierre, Guara o Moncayo se convierten en magníficas islas desde las que difrutar de un sol oculto a la mayoría y del clásico mar de nubes.
Con ese objetivo partimos Rober, Adrián y yo desde Farlete, a realizar una de las clásicas de BTT en el grupo; la subida a los picos de Monte Oscuro y a la ermita de San Caprasio.
Esta vez, dada la densa niebla de las partes bajas, no optamos por dar la vuelta hacia Perdiguera, sino que directamente subimos hacia la sierra por el barranco del Olivar. Una alternativa más corta pero muy interesante cuando no te quieres perder en el laberinto de pistas que rodean el pico. En las partes altas disfrutamos del sol que buscábamos, pasando de 0º grados en Farlete a más de 10º en las cumbres.  Todo eso sin aire y sin apenas gente (no todo el mundo se puede permitir este paseo un lunes...). 
En fin, una ruta que siempre apetece hacer cuando el calor no aprieta, en una zona que nunca decepciona.






domingo, 7 de diciembre de 2014

Un valor seguro. La Sierra de Algairen. (por Jacobo)


Preparativos
Mal fin de semana. Nieve y mal tiempo en el Pirineo, viento atroz por nuestro valle del Ebro, temperaturas gélidas y riesgo de lluvias... vamos, la combinación ideal para pensar en salir con la bici.
Juaneras y yo nos buscamos una interesante ruta desde el pueblo de Alpartir.
Ya desde lejos se intuía que mucho sol no nos iba a dar, pero al menos aparentemente nos librábamos del dichoso cierzo.

La ruta, preciosa. Aparentemente corta (37 km), pero con 1020 metros de desnivel, algunos de ellos ganados con autentico sufrimiento.
Partimos del pueblo, de la parte alta y pillamos el camino que discurre paralelo al río, dirección valle de Tiernas, muy bien señalizado (hay una ruta marcada y con carteles informativos) hasta que a unos 4 km se bifurca la Senda de los buitres. Del leve ascenso previo pasamos a una pista que asciende fuerte y sin piedad...vamos... que las piernas en 2 minutos dan gustico ya...
lentamente vamos ascendiendo, insisto, sin descanso alguno y tras unas cuantas curvas de 180º pillamos una senda técnica y compleja que nos lleva hasta el alto de la nevera. Según dicen hay unas vistas preciosas... pero nosotros no vemos mas que nubes y hace un frío terrible, acompañado como buen collado de su correspondiente viento.
Senda en el interior del pinar para llegar a lato de la nevera
Llegada a uno de los múltiples collados. 
¡¡¡NIEVA!!!
Descenso... brutal... hasta enlazar con la siguiente pista. En nuestro caso, andando.
Iniciamos pues una pista también continuamente ascendente en la que vamos empalmando un collado tras otro. A ratos mas rota, otros mejor conservada... pero inexplicablemente siempre ascendente. En algún momento incluso nos llegó a nevar

Así, tras divisar de lejos la caseta de los forestales, llegamos al Collado del Tío Francisco, punto mas elevado de la ruta. Allí nos espera la bajada hasta el valle de Tiernas. Senda técnica pero muy muy practicable, que apenas nos exige un par de veces echar pie a tierra. Mas sufrimos por la batidas de jabalíes y loso "amables" señoras armados como si no hubiera un mañana que nos advierten de nuestra escasa inteligencia por adentrarnos en esas sendas...

Diferentes momentos del descenso

En fin, concluido el descenso mas interesante, nos metemos en un caminillo muy divertido que va cruzando el el río una y otra vez, algo muy agradable en otros momentos, pero no el día de hoy.
Llegamos asi al pueblo, helados, pero con todos los miembros.

Como siempre Juaneras un excelente compañero, que ademas se dedicó a sacar fotos (no es que me quiera a mi mismo en exceso... es que todas las fotos las hizo el y por eso salgo yo...)




en medio del bosque, nos encontramos esta caseta icluida en el paisaje

el tramo final de descenso es un bonito sendero para pasear

jueves, 27 de noviembre de 2014

ULTRA TRAIL DU MONT-BLANC 2014 (por Adrian)






Por caprichos del destino y sin darme mucha cuenta, me encuentro de nuevo en la salida de una aventurilla. Esta es diferente, ya se que eso digo siempre, pero es que es así, es diferente. Es una carrera de la que todo el mundo habla, a la que todo el mundo quiere ir, de la que has visto más videos y sabes más detalles, el ultra por excelencia. A mi se me presentó la oportunidad sin buscarla mucho. No me gusta dejar pasar las oportunidades, y menos de algo así.

Para mi Chamonix es un lugar especial, me trae unos recuerdos inolvidables e irrepetibles.  Allí vivimos hace muchos años auténticas aventuras, de las que no se olvidan, de las que te marcan para siempre, de las que con solo pensar en ellas se te ponen los pelos de punta, de las que te acompañan allá donde vas. Volver, después de tantos años, con mi familia, es algo que siempre llevo en la cabeza, y que espero hacer con cierta frecuencia.

No llego en mi mejor momento de forma, o esa es la sensación que tengo. Llevo dos semanas en los Alpes y no he parado de buscar buenas rutas hasta que las piernas me han dejado claro que no estan como otras veces. Tan solo 4 días antes de la salida tenía unas agujetas que daba pena. Tengo muchas dudas de hasta que punto se han recuperado, y no puedo probarlas antes de la salida.
 


Tras despedirme de mi equipo de asistencia (vamos, lo que viene a ser la familia) me dirijo a la salida con una hora de tiempo. Nunca voy con tanto margen, pero quiero asegurarme un buen sitio en la plaza para vivir la salida. Y allí me planto, mal sentado en el suelo, incómodo, con cara de tonto, apretujado entre 2.400 corredores ansiosos por salir pitando. La predicción de la meteo decía que iba a caer una buena, y así fue. Empieza a llover, nos ponemos las chaquetas y a seguir esperando mientras el cielo se vuelve más y más gris, y las dudas aumentan y aumentan. El speaker ameniza un poco la espera, ponen música, y al fin, con la canción de vangelis, bajo un buen chaparrón, en un silencio mezcla de respeto y de miedo, dan la salida.

Los primeros 8 km hasta Les Houches son llanos, un trote agradable. A partir de ahí se intensifica la lluvia y hacemos la primera subida, a Le Delevret. En esta subida tengo muy malas sensaciones. Voy empapado, no entro en calor pese a llevar buen ritmo, el barro me llega por los tobillos, los pies van helados y están insensibles (lo único positivo, una cosa menos de que preocuparme). Además, los resbalones del barro y las pérdidas continuas de tracción hacen que empiece a notar los cuádriceps tensos. Esto último me preocupa muchísimo. ¿Será que no estoy recuperado de los excesos cometidos estos últimos días? Al iniciar la bajada, por zonas embarradas resbaladizas alternando con prados verticales de hierba mojada que deslizan más que la nieve, mis malas sensaciones en las piernas y mi preocupación se multiplican.

Llego a Saint-Gervais (Km 21) y decido bajar mucho el ritmo, no parar, pero ir tranquilo, recuperar, reevaluar, darle una oportunidad a las piernas. Empieza la primera noche, la parte que más suele gustarme en los ultras, donde disfrutas de tu frescura, de volar bajo la oscuridad, de viajar viendo la silueta de los montes q te rodean y la fila de luces que te tranquilizan y dan seguridad. Pues de disfrutar nada de nada. Los cuádriceps no entran en calor, noto que quieren contracturarse, están muy tensos, los dos, y sigo empapado y helado. Decido aguantar la noche, pero pienso seriamente que este ultra se me va a escapar, mucho tiene que cambiar todo para aguantar los 135 km que me quedan, lo veo imposible.
 


Sigo la larga subida al Col du Bonhomme igual, controlando en exceso, sin encontrarme cómodo, mirándome las piernas, mal. Por fin deja de llover, se queda una noche cubierta, pero con buena temperatura, aunque yo sigo empapado y helado. En el avituallamiento de la Balme hay una gran hoguera y una carpa, un lujazo. Me tomo un par de sopas calientes, me quito la chaqueta y la camiseta que chorrean literalmente y me pongo una camiseta térmica que llevo en la mochila (envuelta en bolsas para que no se mojara) por si hay complicaciones. La cogí en el último momento, y fue la clave. Intento recuperar temperatura al abrigo de la hoguera y salgo de La Balme caliente, seco por primera vez desde hace 8 horas y por fin empiezo a disfrutar. Acabo la subida hasta Croix du Bonhomme controlando el ritmo, pero las sensaciones son diferentes. En lugar de ser adelantado me tengo que retener para no adelantar, pero prefiero recuperar bien.

En la bajada sigo recuperando sensaciones, y ya voy adelantando y disfrutando. Llego a Les Chapieux bien, con ganas de seguir, de recuperar el tiempo perdido, de aprovechar la noche. Como algo rápido y para arriba. La subida al Col de la Seigne la disfruto mucho. Por fin estoy recuperado, ya no me miro las piernas, se que van bien y que si las cuido me dejarán seguir muchas horas. Solo me preocupo de ver las siluetas de los montes que nos rodean, ver las luces de los corredores de detrás que indican de dónde venimos, y alucinar con las luces que indican adónde vamos. Mucha gente no entiende qué tiene de positivo caminar sin ver por dónde vas, yo creo que es algo especial que no te atreverías a hacer sin la cobertura y la infraestructura de una carrera. Por fin lo que había venido a buscar, una noche mágica. Dura poco, la noche, porque en el collado amanece.

La bajada a Lac Combal amaneciendo y descubriendo los parajes salvajes que nos rodean es uno de los mejores momentos. Me da más fuerza, y ya vuelvo a creer que voy a hacer lo que he venido buscando, disfrutar a tope.
De lac Combal una subidita a Arète du Mont Fauvre y una bajadita (de 1.200 mts) a Courmayeur, km 77, la base de vida.

Llego bastante entero,  a las 8:30, un poco antes de lo que había calculado. Me animo mucho. Llamo a la familia, y me animan aun más.  Me dicen que voy el 900, me parece una posición adecuada, con colchón detrás por si tengo que hacer una parada larga y no muy adelante que significaría que estoy forzando y voy a petar. Me doy una ducha de agua caliente (que lujazo), me cambio de ropa y de zapatillas, como lo que pillo y salgo fresco y con ganas de comerme los km.
 

Aquí ya cojo mi ritmo, sin acelerones pero sin paradas, solo en los avituallamientos, y poco. Subo 800 mts hasta el Rufugio Bertone, de ahí 7 km con suaves subidas y bajadas, corribles en partes, hasta el Refugio Bonatti, y luego a Arnuva. Todo este recorrido disfruto de un día espectacular, con una perspectiva de la cara sur del macizo del Mont Blanc privilegiada que estimula mi sensible cabeza imaginativa, tengo que volver a esta zona. Desde Arnuva comienza una dura ascensión al Grand col de Ferret, a 2.500 mts de altura, km 100 del recorrido. Se me hace larga, la que más de todas, pero no me preocupo porque sabía de antemano que iba a ser así. Este año he hecho poco desnivel y se me hacen largos los collados, pero apretando los dientes lo corono. Sin parar me lanzo a por la larga bajada hasta la La Fouly primero, y Praz de Fort después. En total 17 km de bajada y 1.500 mts negativos, que como no los corras se te pueden hacen muy muy largos. Después una subidita de 400 mts, pero que cuesta bastante al llevar las piernas calentitas, llego a Champex-Lac, km 122, a las 19:35.
 
 
Llego a este punto bastante justo de fuerzas, como había imaginado. Sigo mis planes y hago una parada tranquila, de 30 min. Como unos macarrones calientes que me sientan de cine, fruta, café, me abrigo un poco y salgo a por la segunda noche. Al salir ya se que si la meteo se comporta y no hay incidencias importantes, voy a acabar, algo que da mucha fuerza, solo hay que intentar no cagarla.

Hago la primera subida a buen ritmo, me voy encontrando bien, y tras una larga bajada llego al avituallamiento de Trient. Al llegar me encuentro con Noé, una buena sorpresa que me da mucha fuerza. Me dice que Patricia y los chicos por un lado, y los sinrumbo por otro, están siguiendo la carrera y están disfrutando. Me alegra mucho, y desde ese momento me siento bastante más acompañado.

Salgo a por el siguiente tramo, subo bastante fuerte, pero en la bajada no me encuentro muy cómodo y pierdo algo de tiempo, llego a Vallorcine. Noé está allí otra vez, parece que vaya conmigo, que lujazo.

De este punto, salgo a por el último tramo con mucha fuerza. Mucho se tiene que complicar para no acabar esta aventurilla. Paso por el Col de Montets, donde me espera de nuevo Noé, me da los últimos ánimos y se despide de mi hasta la meta. Inicio la subida a Tête aux vents. Es la última subida, ya queda poco que guardar, la hago muy fuerte, tanto como puedo. Adelanto a mucha gente, me doy el gustazo de poder apretar en el km 150, las sensaciones son inmejorables, disfruto del momento de fortaleza. Al llegar a la parte más alta me encuentro con una densa niebla. Mi luz frontal se refleja en ella y me cuesta mucho ver el camino. Además es una zona con un buen cortado a un lado del sendero. Me encuentro un par de corredores bastante bloqueados en un paso de roca fuera de la ruta a los que echo una mano. Me reubico en el camino y decido ir despacio. Llevaba unas horas pensando que esto estaba hecho, pero este tramo falso llano de 5 km que pensaba hacer volando me cuesta mucho tiempo al ir a ciegas sin ver el sendero. No me preocupa, lo importante es no cometer errores y ser consciente de que aunque no me de cuenta por la euforia y el calentón que llevo, mis capacidades y reflejos están muy mermados, tengo que ir muy concentrado. Poco a poco, despacio, buscando el sendero metro a metro, llego a La Flagère.

Aquí, como por arte de magia, se acaba la densa niebla y amanece, el segundo amanecer, simplemente impresionante. Llamo a la Noé, le digo que solo me queda una bajada y que en una hora, a las 8:00 de la mañana (del domingo) estaré en la meta.

Esta última bajada la hago tranquilo, disfrutando del paisaje, de la temperatura, de los primeros rayos de sol de la mañana. Paro un par de veces, me quito la chaqueta y me quedo de nuevo en manga corta, disfrutando del frescor de la mañana. La bajada es buena, por pista la mayoría, solo hay q dejarse llevar. Al poco rato veo Chamonix al fondo, ya lo tengo, estoy llegando. Como voy a llegar antes de la hora que había dicho a Noé, me paro y camino un rato. Respiro por fin. Ahora si que si. Pienso en todo lo que ha pasado, en la dureza de la primera noche, las buenas sensaciones del día y la segunda noche. En todos los collados, los pueblos, las subidas, las bajadas, los glaciares, las paredes, los inmensos picos que he rodeado. Los momentos duros, la niebla de hace pocas horas que me ha recordado el respeto que se debe guardar a un ultra así hasta el último km. Pero ya está. Entro en Chamonix trotando por sus calles entre aplausos pese a la hora tan temprana. Me encuentro con Noé, Xandra, Patricia y los chicos, me están esperando. Me alegro mucho de verlos, parece que lleve una semana corriendo, han pasado muchas muchas cosas. Recorro los últimos metros con ellos, la entrada en meta más emocionante de mi vida.
 


Estas cosas se disfrutan pero requieren mucho sacrificio, y no solo del corredor, también de la familia, por eso entrar juntos en la meta es un merecido premio, para todos. Les agradezco mucho el esfuerzo, que se que no es poco. Tengo que remarcar la gran ayuda de Noé y Xandra, claves en la logística del fin de semana.

Al final han sido 168 km, con 9.800 metros de desnivel positivo y otros tantos negativos, en 38 horas y media, puesto 490. Una buena aventurilla.



Se habla mucho de este ultra, algunos bien, otros peor. Todos coinciden en que es el más importante de todos. A mi me ha encantado. No se si es el más duro, cada vez que hago un ultra me parece el más duro, y este no ha sido menos.
 

En estos tiempos de redes sociales, en el que todo el mundo opina de todo y critica lo q no hace y no conoce, es difícil explicar las sensaciones que se viven en una experiencia así. Una vez leí una comparación que me gustó, decía que era como explicar por qué bailan unas personas a alguien que no es capaz de oír la música. No creo q todo el mundo tenga que hacer estas cosas, de hecho me parece que hay que tener un perfil determinado, no en las piernas, sino en la cabeza. Pero si lo tienes, si oyes la música, este puede ser un espectáculo que no olvides en la vida.  Yo desde luego la oigo, y a todo volumen. No ha sido un sueño, ni el objetivo de mi vida, ni he ganado nada material, pero si que tendrá un párrafo en mi biografía, ese libro de la vida que cada uno va escribiendo en primera persona, que a nadie le interesa salvo a uno mismo, y en el que siempre te alegras de haber escrito cosas y nunca te perdonas lo que no te atreviste a escribir.
 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Le han quitado la gracia... Atalaya de Alfocea en BTT

Mientras espero una crónica sobre el UTMB...un lunes cualquiera, cosas de currar los fines de semana, me permito una salida BTT mañanera.
Solo, sin ver a nadie mas que algún pastor y su rebaño, llego por la senda de las abejas desde Alfocea hasta el inicio de la famosa subida a la Atlaya militar.
Me dispongo a iniciar la dura y a ratos técnica subida final. Tres kilómetros de rampas duras y descompuestas que en mas de una ocasión obligan a echar pie a tierra para no caer... y ...  oh! Sorpresa!... alguien se ha entretenido en arreglar el camino y lo ha transformado en una especie de autopista. Es mas, incluso la rudimentaria verja que separaba el suelo civil del militar, ha sido apartada.
Desconozco el motivo, pero ha sido el ejercito el que lo ha hecho. No se si pretenden acceder a sus terrenos a través de este sendero, no se si lo han hecho de acuerdo con el ayuntamiento responsable de esos suelos civiles, no se si es para que algunos cazadores puedan acceder a esos terrenos con sus todoterrenos... pero tristemente nos han arrebatado una divertida y dura subida a apenas 15km del centro de la ciudad.