jueves, 31 de mayo de 2012

CRÓNICA DEL KM VERTICAL DE PLAN (por Noe) by Marcos


La mañana era soleada, el recorrido, inmejorable, tanto por sus vistascomo por su entorno. Me levanto con ganas de correr, busco en mi armario, y... ¡mis mallas y pantalones están todos sucios!. No queda más remedio que echar mano de una pantaloneta de cuando Fermín Cacho fue campeón olímpico y yo hacía atletismo en el cole. Meto tripa,
aprieto, y.... ¡entra!. Problema resuelto.



El resto es todo coser y cantar. Salgo fuerte y en seguida avanzo posiciones en la carrera, con buenas sensaciones musculares. Intento no liarme en el manejo de los bastones y progreso cada vez mejor. Me siento bien y pienso en mis compañeros de equipo y lo orgullososo queestarán de mi; la presencia y saber hacer de Jacobo, la potencia de
Galo, siempre con su mate preparadao, la ligereza y agilidad de Rober,la silueta de Adrián y como no, la experiencia y resistencia de Marcos. Todos ellos me inspiran en mi camino hacia la cima del km vertical.

Y cuando llego... ¡soy el centro de atención!!!. ¿Será que estoy tanfino que asusto... o por mi panatalón homogayer?.

Aúpa equipo!!.

Redacción: Marcos

Nota del webmaster: me he visto obligado a publicar esto bajo amenazas de muerte.

martes, 29 de mayo de 2012

625 KMS (CRÓNICA DE LA XII MARCHA CICLOTURISTA DE LOS PUERTOS DE LA RIBAGORZA)

Después de 3 años intentando participar y teniendo que suspender siempre los planes en el último momento, este año no quería desaprovechar la oportunidad de acudir a la segunda carrera más importante de mi comunidad; la clásica de los puertos de la Ribagorza. Sólo veo un pequeño problema.... ¡llego con apenas 625 kms de entrenamiento en este 2012!, y eso, si juntamos los kms de bici de carretera y de BTT. Una semana antes del evento, con las piernas aún doloridas de la maratón de Vitoria, me doy cuenta de que quizás este sea el año en el que más justificada esté la espantada.

Al final, como siempre, me olvido del sentido común y acudo a la salida subido a mi querida burra. Eso si, con las prisas y el estrés, me he olvidado de depilarme ¡argggh!. ¿Qué dirán el resto de ciclistas, todos ya bronceados y aceitosos en sus puestos de salida?. En fin, que salimos y empiezo a disfrutar de los primeros kms de una marcha realmente bella, especialmente sus puertos, todos llenos de vegetación y camuflados entre las carreteras más inhóspitas de los valles del Ésera e Isábena. Tras pasar una gran crisis a mitad de recorrido (resuelta, afortunadamente, en un opíparo avituallamiento), gozo como un  chiquillo subiendo Bonansa, La Espina o Fades, y especialmente en la rápida bajada hasta Castejón de Sos. Incluso aún me quedan fuerzas para esprintar hasta un pelotón lleno de los euskaldunes de rigor en estas carreras que me lleva en volandas hasta Graus.

Al final, 7 horas y 30 o 40 minutos (desconozco el tiempo final), 4900 calorías quemadas, 130 pulsaciones de media y 189 kms entre pecho y espalda... y encima contento de cómo respondieron mis peludas piernas y por qué no decirlo, mi desentrenado periné.

Para acabar, una sóla pega. Sigo alucinando de ver como la peña tira de forma casi sistemática todo tipo de envoltorios de geles y barritas a las cunetas, sin importarles si pasan por parques naturales, nacionales, ríos o pueblos. ¡Como si fueran ciclistas profesionales que necesitan aligerar  peso para ganar la carrera! (estos sólo luchan, con suerte, por ser el 1669 en vez del 1670). A pesar de las campañas de las organizaciones, lo sigo viendo en cada marcha cicloturista a la que acudo, con la única excepción de La Marmotte, en los Alpes franceses. Y si les echas la bronca (cosa con la que disfruto, la verdad), el resto del pelotón se pone del lado del guarro en cuestión. En fin, que está claro que en España el cerdo ibérico siempre será una especie a proteger.

Y poco más... se despide la sección asfalto hasta la próxima embarcada (¿quizás la Quebratahuesos 2012?).




miércoles, 9 de mayo de 2012

LOS DORSALES 277 Y 134 (crónica de la maratón de Vitoria) por Marcos



Vitoria, 5 de Mayo.


Dani y yo acabamos de recoger los dorsales que intentaremos llevar hasta la meta de la maratón Martín Fiz el día siguiente. Dos novatos dispuestos a dar el salto de calidad. Y en realidad esa voluntad era nuestra mejor arma, porque como casi siempre, llegábamos muy, muy justitos de preparación.
Dani empezó a correr hace 3 años, sólo ha acabado una media-maratón y no para de decir que le sobra algún kilo. Por si fuera poco, no ha dejado de oír comentarios de incredulidad cada vez que decía que iba a correr una maratón. Pero eso si, él siempre con la sonrisa en la cara y el objetivo fijo entre ceja y ceja. Le tocó el dorsal 134.
Empieza la carrera, cada uno a su ritmo por las calles de Vitoria. Inicialmente se me engancha Ander, un alavés que ya tiene experiencia en una maratón y que me da consejos sobre la marcha que trato de recordar para los próximos kilómetros. En el kilómetro 10 las piernas empiezan a traicionarle y lo pierdo (luego me enteré de que abandonó). Sigo un rato en tierra de nadie hasta que veo una estampa peculiar; un corredor acompañado de una bicicleta (algo en principio prohibido por la organización). Me quedo a unos 10 metros detrás de él porque casi llevamos el mismo ritmo, hasta que al final les alcanzo en el km 20. Se llama Álvaro, lleva el dorsal 277, y sólo cuando estoy a su lado me doy cuenta de que esa bici de apoyo lleva un medidor de glucosa y de que el corredor es diabético. Cada 15 minutos y sin parar de correr se hacía una glucemia en el dedo y según los resultados se tomaba un suplemento alimenticio u otro. Todo perfectamente calculado para mantenerse toda la carrera en torno a 200 de azúcar. Cuando por fin hablamos me dice que también es su primera maratón, y que este método lo había entrenado en medias-maratones con resultados dispares. La cuestión es que poco a poco yo me acoplo a su ritmo y él al mío, animándonos mutuamente y arengados incansablemente por su amigo ciclista. Cada 15 minutos una nueva medición, y los kilómetros pasando al ritmo de 5:20.
En estas me cruzo con Dani. Nosotros estaríamos en el km 32 y él en el 25, pero sonríe mientras escucha su ipod. Ese gesto garantiza que acabará.
Y así hasta meta. Entramos Álvaro y yo juntos, exultantes después de casi 25 kms de convivencia. Momento para sincerarnos y reconocerle dos cosas; la primera es que casi me saca de punto en los últimos 5 kilómetros, y la segunda que su proeza casi empequeñece a la del propio Filípides!

Sólo me queda estirar, darme una ducha rápida y volver a meta a esperar a Dani, ese que casi nadie pensaba que sería capaz de terminar.... Y allí aparece, en la recta final, culminando su gran machada. Su maratón.
Y así acabó todo, con la sorpresa de encontrarnos al salir del hotel al propio Martín Fiz, todo un campeón del mundo (y Europa) en esta disciplina, que no perdió la oportunidad de felicitarnos ¡gracias!.

En fin, como dice la promo de los SkyGames... cuando crees que has hecho algo especial, siempre aparece alguien que te fulmina al instante. Esta vez fueron los dorsales 277 y 134. ¡Zorionak, chicos!.


"Fideuá al estilo Sariñena" por Rober





Crónica Orbea Monegros BTT Media maratón - 66 kms

05 de mayo 2012 / Sariñena (Huesca)

Integrante SinRumbo: Rober y...Rober.

Como buen SinRumbo, de nuevo he perdido el norte y esta vez me veo a mediodía de un sábado buscando aparcamiento en el pueblo de Sariñena, y esta vez sin compañeros de armas. Sariñena parece en fiestas, y es que cada centímetro cuadrado está ocupado por coches, furgonetas y remolques. Supongo que el nº de mi dorsal (6907) me debería haber servido de pista de la cantidad de bikers que este evento congrega. Hasta la fecha, la prueba más multitudinaria en la que he participado, y a ratos me veo como Paco Martinez Soria en mitad de la Gran Manzana, buscando mi camino a través del pabellón principal para retirar el dorsal y coger mi bolsa de corredor. Gente por todas partes, y muchos de ellos con una pinta de pro´s muy seria que me hace replantearme si me he metido en un nuevo embolao...

Mi soledad y yo acabamos junto a mi coche, con un tupper de ensalada de arroz y un cielo bastante nuboso pero que de momento parece aguantar. Tengo algo menos de 2 horas para la salida, y escasa media hora para ver el despegue de los valientes que han optado por la maratón. La escena de varios miles de corredores en la salida controlada por las calles de Sariñena es emocionante, una auténtica pasarela de individuos, bicis y atuendos. Cerca de media hora cuesta el paso completo del pelotón de salida, y me da tiempo de sobra a disfrutar de los múltiples prototipos de corredor; desde las flechas de cabeza que sueñan con la victoria hasta más de uno que va a echar de menos no haberse quitado unos kilitos de encima para esta carrera.

Aprovecho que no tengo ninguna rueda de prensa que atender y que los fans me dan un respiro para coger sitio en la zona de salida; quedan menos de 20 minutos cuando me doy cuenta que no llevo guantes (y todos a mi alrededor si!!!), así que dejo la bici como testigo de mi presencia y a toda hostia corriendo hasta el coche para cogerlos. Un pequeño despiste, que no me quita el poder disfrutar a tiempo del pistoletazo de salida.


Ahora soy yo el que atravieso las calles del pueblo, entre gritos de apoyo de los paisanos y un enjambre de otros bikers que van cogiendo postura en el sillín. Un breve repecho urbano permite que rápidamente se estire el pelotón, y ya metido en faena abandono el asfalto...con plato grande!! Por segundos, me cuestiono si no voy un poco pasado de vueltas, pero según alcanzo el km 10 me veo cómodo en este primer tramo de llaneo por camino cómodo, con bastante polvo (ahora entiendo a los de las mascarillas...) y en mitad de la selva monegrina (ni un árbol!!!!). Caigo en el desarrollo que llevo justo en el primer repecho, que me recuerda que yo no me gano la vida con esto...ajusto un poco el ritmo pero sigo muy sorprendido de la marcha que llevo, bien por encima de los 20 km/h.

Distraigo la cabeza buscando potenciales corredores que me puedan servir de referencia, pero la verdad es que no encuentro mi media naranja...unos cuantos van muy fuertes y la gran mayoría los veo poco consistentes en el ritmo; los primeros repechos hacen estragos en la media del cuentakilómetros para algunos. Justo cuando iniciamos el mini-puerto del recorrido, me junto con un artista del pedal que va a un ritmo similar al mio, y decidimos apretar en este tramo y probar fuerzas. De nuevo la hostia de contento, venga a adelantar otros bikers mientras intento controlar la respiración. Mi pareja de baile va con una bici que poco tiene que ver con las obras de ingeniería actuales, veo que sigue llevando rastrales y no tiene ni idea del perfil y características del recorrido...hostias, es un potencial SinRumbo!!!!!! Pero va como un tiro, y de hecho ya más adelante en la carrera tengo que dejarle marchar porque va muy fuerte...pero hasta entonces, se convierte en mi referencia en carrera. Y además, pone de relieve una gran verdad de este deporte...que el caballo sin duda ayuda, pero sin duda lo más importante es el jamón y gemelo del jinete.

Primer avituallamiento, trago rápido, recargo bidón de agua y sigo adelante. Entramos ahora en un tramo donde el sendero se va estrechando progresivamente, con bastante pedrera y de repechos continuos y cortos al más puro estilo rompepiernas. Como me noto con fuerzas, me propongo no abusar del cambio e intento mantener el mismo desarrollo en todos los tramos; sigo notando una muy buena sensación de piernas, y eso me anima a apretar los dientes y no aflojar. Sin duda, noto que voy a tener que venir en otra ocasión en plan más campero, porque no me estoy enterando ni del paisaje...

Bajada técnica del recorrido, camino del segundo avituallamiento; es un tramo cortito aunque de pendiente fuerte y con mucha piedra, donde pongo unos kilates de talento y decido apretar el freno y buscar el trazado más franco. Aquí una hostia puede ser muy dolorosa, y encima joderte la carrera, y eso lo saben bien los voluntarios de Protección Civil que custodian este tramo.

Las últimas lluvias no quieren perderse la prueba, y han dejado como testigo unos preciosos tramos embarrados donde cada uno hace lo que puede, desde el biker más valiente que tira por el camino del medio hasta el que piensa como va a entrar en casa con barro hasta las orejas, y decide poner pie a tierra y buscar el paso menos jodido...yo personalmente pruebo todas las variantes, y como no podía ser de otra manera, dejo la opción a saco para un charca que me deja las zapatillas color verde radiactivo y con un olor a muerte y destrucción...perfecto.

Segundo avituallamiento (p.k. 44 más o menos), y segunda reflexión del día..."parar o no parar, esa es la cuestión"...pues personalmente opinio que salvo que me estuviese jugando el podium, el parar un minuto o dos no creo que suponga un abismo en el resultado final de la prueba, y de alguna manera es agradecer las horas alrtuistas de los voluntarios cortando gajos de naranja, trocitos de sandía y unos sabrosos pastelitos de manzana (2 trozos cayeron en este avituallamiento!!).

Último esfuerzo, y de nuevo auténtico caos al más puro estilo SinRumbo; primero una rebelión del cuadriceps de la pierna derecha que por momentos quiso bajarse de la bici, pero al final llegamos a un acuerdo y tiramos para adelante. En segundo lugar, vencer esos minutos donde parece que las fuerzas han caído en picado, y ves pasar a los cracks de la prueba que te adelantan como un tiro. Es un momento más mental que otra cosa, porque el problema está en buscar referencias erróneas...no vas lento, el problema es que no puedes ir tan rápido como ellos...Tras el momento Confucio del día, otra vez me entono dando pedales y cojo buen ritmo, sobre los 30 km/h. Miro el cuentakilómetros y hago mis cálculos, tengo menos de 5 km a meta y me veo con fuerzas así que...de repente hago un giro a izquierdas, otro a derechas, veo un montón de gente, carteles de Orbea por todas partes y me veo donde empecé. Mis 5 km se han transformado en 500 mts, y aunque algunos estarían encantados del trueque, yo la verdad me he quedado un poco flipado...se suponía que todavía no acababa y todo mi ser estaba enfocado en seguir apretando...ahora entendeís lo de SinRumbo...

Total, que aparco mi Canyon, me como unos trozos de naranja, miro el reloj y veo mi tiempo: 2h35min...vamosssss!! La hostia de contento, y todavía más cuando me dan mi merecido trofeo: RACIÓN DOBLE DE FIDEUA!! Inmortalizo el momento y prometo al grupo de voluntarias sariñenses que su hospitalidad y genial trato quedarán para siempre en nuestro blog...

Según termino de escribir estas líneas, confirmo mis buenas sensaciones...puesto 68 en la clasificación general!! De traca...ahora solo pienso en volver el año que viene con el resto de SinRumbo y cuando se acerque el momento de la salida, escuchar al speaker que pide se aproximen a la zona de salida reservada a los 100 primeros clasificados de la edición pasada...por fin me dejan pasar a una zona VIP!!! Toda una vida nocturna intentándolo en los bares y resulta que mi destino estaba escrito en Sariñena...

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿POR QUÉ NO A PEDALES?

La sección ASFALTO de los SIN RUMBO inaugura sus crónicas. Y para que el contraste sea llevadero, qué mejor que empezar con una actividad mixta: la clásica subida a la pradera de Ordesa... pero en bicicleta de carretera. Una experiencia muy recomedable esta de subir la carretera de Torla encima de la burra. Con tranquilidad, disfrutando de la primavera y del escaso tráfico de este puente pasado por agua. Desde Boltaña unos 92 kms, siempre a la vera del Ara y el Arazas, acompañado de los fantasmas de Jánovas, los pastores de Fiscal, los turistas de Broto y los caballos de Sarvisé.

Eso si, en invierno íbamos en zapatillas y ahora, a mitad de primavera, necesitamos crampones.

Próxima entrega... la maratón de Vitoria!.



"Corre Forrest, corre!!" por Rober


II Km vertical a Oturia (5,8 km)
V Osan Cross Mountain

21 y 22 de abril 2012

Integrantes: Noé y Rober (y el resto de los sin rumbo?????...ni digo na´!)

Hace ya una semana de este fin de semana campestre por los alrededores de Sabiñánigo (Huesca), y ya se que este post debería estar colgado hace días, pero quiero aprovechar el foro de los SinRumbo para reivindicar lo sacrificada que es la vida del corredor amateur de montaña, pseudo cronista de los SinRumbo y discípulo de Burpee Crew...pero si a todo esto le unimos el tener que trabajar de vez en cuando, no olvidarse de la bici de montaña, ni de pasar el aspirador...y encima me meto en el embolao de casarme, pues tiempo lo que es tiempo voy un poco justo!!!!

Pero aquí estamos disfrutando de un día de puente y de la maravillosa lluvia que parecía nunca llegaba. Pero volvamos atrás una semana y situémosnos en Javierre del Obispo, a eso de las 8.30 de la mañana de un sábado. Cuando aparco el coche, ya hay bastante ambiente en este pueblecito situado al pie de la ladera W de Oturia. El día promete fresquito, y aunque de momento no llueve en el pueblo, la organización ya nos advierte que en la cima de Oturia precisamente no está el tiempo para echarse sobre la hierba a tomar una cervecita. Noé debe estar ya también por aquí, ha venido con otro grupo de amigos que son unos fieras en esto de las carreras, y ni que decir tiene que algo tienen que ver en sus entrenamientos secretos (se merecería una entrada aparte en el blog hablar de las tácticas de los SinRumbo de cara a los SkiGames...algunos recordareís al creador del Rincón del Brasas, desaparecido en combate desde hace meses, y entrenando en el más puro ostracismo, una pasada)

La prueba es contrareloj al más puro estilo, saliendo de uno en uno, así que pongo cara de poker cuando me entero que salgo en cuarta posición. Yo no se mucho de esto, pero en el Tour de Francia los primeros en la crono suelen ser los más paquetes...prefiero pensar que ha sido un sorteo!!! No llego a ver a Noé y ya me tengo que poner en la línea de salida, justo tengo por delante a un señor francés con el que ha cruzado un par de palabras calentando; de momento, es mi única referencia. Pistoletazo de salida y a correr se ha dicho; en menos de un par de minutos ya estoy fuera del pueblo y comenzamos el recorrido por el monte atravesando una zona de margas muy características de la zona, al ser un terreno bastante erosionable que da lugar a múltiples barranqueras. No tengo ni idea del recorrido, y cuando adelanto al compañero francés, caigo en la cuenta que acabo de quedarme sin la única referencia que tenía hasta el momento. Menos mal que en el fondo esto no parece muy complicado, sólo tengo que seguir cuesta arriba hasta que se acabe el monte y alguien me diga que ya puedo parar...me he convertido en un Forrest Gump del Pirineo, pero eso si, con altímetro...


Comienza una fina lluvia, sigo más solo que la una, y como llevo la lengua fuera, pienso que voy a buen ritmo, así que venga pa´ arriba. El suelo comienza a embarrarse un poco, y agradezco haber escogido subir con palos. El cambio de vegetación, las primeras manchas de nieve y el inicio de la niebla, lejos de desalentar, me sirven de aliciente al ser indicadores de un cambio de altura importante con respecto al punto de salida. Todavía tengo cerca de 400 m de desnivel cuando me pasa un primer corredor; va fuerte y con un ritmo que no seré capaz de seguir, por lo que le deseo suerte y yo a lo mio. Por fin un corto tramo más llano donde puedo trotar a más ritmo y cambiar la zancada para despertar las piernas; dos nuevos corredores me alcanzan, pero esta vez puedo unirme a su ritmo y contar con una referencia externa para contrastar mis sensaciones. Intercambio un par de palabras con uno de ellos, al que se le ve experimentado y conocedor de la ruta, confirmando mi lectura del altímetro; me queda un último apretón!! El tramo final ya en mitad de la niebla, con nieve suficiente para notar el fresco pero de momento sin incomodar demasiado en la carrera; la organización ha puesto un cordel de referencia para guiarnos en el ascenso, y los gritos de aliento de algunos voluntarios me animan a dar un punto más de intensidad y seguir el ritmo de los corredores que tengo a tiro...noto en el tramo final como ahora sí estoy exprimiendo fuerzas, intentando ignorar el hecho de que la subida final es posiblemente de las pendientes más acusadas del recorrido, y que cada resbalón en la nieve hace que se me tensen las piernas y amenacen con un calambre...

Casi ni me doy cuenta que entre la niebla hay un refugio improvisado con un techado de lona; solo tengo que salvar una corta pedrera y alcanzo la cima de Oturia, con cero vistas a la redonda, una niebla cerrada, una mezcla de lluvia fina y agua-nieve, y unos cuantos miembros del staff que me dan tiempo de llegada y me invitan a abrigarme, recuperar aliento e iniciar la bajada para no coger frio...así que casi sin darme cuenta estoy iniciando la vuelta a Javierre, sin haber visto siquiera una mísera panorámica cimera...Han sido 1h02min de esfuerzo, el mío sentido en el aliento y en cada músculo de mis piernas; el de Noé y resto de participantes reflejado en sus caras mientras me cruzo con ellos en lo que en ocasiones se transforma en un auténtico drama épico, y me hace reflexionar si realmente he buscado hoy mi límite del mismo modo que parecen buscarlo aquellos que ni siquiera levantan la mirada en su búsqueda de la que hoy es la cima invisible de Oturia.

De vuelta en Javierre del Obispo, coincido con Noé e intercambiamos sensaciones; hoy Noé no se ha sentido especialmente cómodo, y eso quiere decir que no ha volado, pero ya tiene la cabeza puesta en el día de mañana...el maestro no descansa!! Y ahí le dejo con sus colegas mientras yo y un par de trozos de tortilla ponemos rumbo al coche para volver a Panticosa.

El domingo comienza con un nuevo madrugón, esta vez con Irene de copiloto y la lluvia dando una tregua. Tengo infinita confianza depositada en el pedazo plato de pasta que comí ayer, el ratito de siesta y la tranquilidad de Panticosa fuera del ajetreo de la temporada de ski.
Llegamos a Osan con el tiempo justo para encontrarme de nuevo con Noé y calentar un poco motores. El maestro ya conoce el recorrido, y fiel a la filosofía Roche, me exige exprimirme, que para eso hemos venido hasta aquí; yo iba con la idea de seguir cogiendo km en las piernas de cara a los skygames, pero casi sin darme cuenta Noé me ha situado en segunda línea de salida; tengo justo delante un primer tramo recto de escasos 10 metros antes de una curva a izquierdas con un estupendo charco que prácticamente abarca todo el camino, así que efectivamente más me vale correr si no quiero quedar embarrado por más de 350 corredores que tengo justo detrás mia...



Tras la salida, pierdo a Noé por escasos minutos, y luego más tarde me entero que ha tropezado justo a la salida del pueblo; camino a Yebra de Basa, el recorrido alterna un par de tachuelas, terreno fácil de correr y unos cuantos tramos donde el barro exige andar con un poco de talento. Ya tengo a Noé justo delante mio, ha cogido un buen ritmo y nos hemos situado en uno de los grupos de cabeza, intentando coger buenas referencias. Los arroyos han vuelto a coger brio después de las últimas lluvias, y tenemos que cruzarlos sin pensar demasiado donde pisan los pies porque el ritmo es rápido y me dejo llevar por la corriente de corredores. Por desgracia, no va a ser este ritmo una constante en la carrera, porque en breve comenzamos el ascenso en dirección a la cascada del Chorro y la ermita de la Cruz. Intento mantener la carrera en los primeros tramos de cuesta, dosificando y ajustando la cadencia para poder sentirme cómodo en las primeras rampas; justo a esta altura me sitúo delante de Noé, justo después de haber pasado un primer avituallamiento donde cojo prisionero un gajo de naranja. El tramo de subida y mi respiración forzada me impiden hincarle el diente a la naranja, y la mantengo en la mano confiando pueda encontrar un momento más propicio; he iniciado el ascenso junto a una chica que va como un tiro, y me temo que a este paso la naranja llegue a la meta intacta.

Esta vez gozamos de un paisaje asombroso según ascendemos, con Osan y Yebra de Basa bajo nuestros pies; pasamos del monte al bosque, mientras buscamos la cabecera de los arroyos que un rato antes cruzábamos en sus tramos más bajos. Confio Noé sigue mi rastro de cerca, pero lo cierto es que ya no miro atrás, solo intento forzar el cuerpo a adecuarse al ritmo de ascenso que llevo junto a la desconocida del día. Ahora voy yo delante, e intento no bajar la marcha y seguir corriendo siempre que la pendiente me lo permite. El paso atravesando la cascada del Chorro, a modo de gruta bajo una poderosa cola de caballo cayendo al vacío, me recuerda por qué el correr por la montaña...

Un resbalón en el último tramo de súbida me pone al filo de un tirón, pero me recompongo y sigo tirando hacia arrriba; el bosque parece quedar abajo, y eso me anima porque se que llevo un buen ritmo de carrera y las fuerzas de momento acompañan. El paso por el refugio de Sta Orosia es más que fugaz; ni siquiera paso por el avituallamiento al suponer un mínimo desvío de la ruta, y justo en un momento donde el llaneo me ha dado alas. Ya hemos salvado el desnivel positivo de la carrera, y el ecuador en lo que a distancia se refiere. Me noto una zancada viva y el ánimo se recarga al dar alcance a un grupete que tenía minutos antes bastante alejados. Y cuando me siento lanzado en el tramo rodador de la carrera, alcanzo su cenit y me veo iniciando el suicida descenso de vuelta a Osan. Decido probar suerte a ver como responden las piernas, y en el primer km me dejo llevar y la verdad es que disfruto como un enano; pero son más de 2,5 km de bajada por una pedrera que terminan por hacer justicia y me veo obligado a bajar el pistón...y ahora es cuando algunos de los que adelantaba en el llaneo disfrutan de su momento de gloria, porque hay auténticos piraos del descenso. Las casas de Isún de Basa me juegan una mala pasada, y ni que decir a mis piernas, porque por segundos pensaba que ya estaba alcanzando Osan. No pasa nada, solo tengo que seguir con la maquinaria en marcha menos de 2 km y el plato de migas con huevos fritos será mio!!!!

1h50 min y atraveso la línea de meta, con los siempre agradecidos gritos de aliento de un buen montón de seguidores de la carrera, y sobre todo con la jefa asombrada por mi pronta llegada, casi le pillo con la cámara de fotos en la funda!!

Mientras bebo lo que pillo, entra Noé triunfante en meta...ya sabia yo que le tenía pisándome los talones. Mientras nos sacamos la foto de rigor, y se prepara el podium para los ganadores, yo guardo las pocas fuerzas que quedan para ponerme algo de ropa seca y pedir a gritos mi trofeo...migas con huevos fritos!!


Con el estómago lleno, ponemos rumbo a Zaragoza, mientras pongo punto y aparte a mi fin de semana Forrest Gump...corre Rober, corre!!!

viernes, 6 de abril de 2012

"Sed de montaña" por Rober

 
Alta ruta circular Remuñé - Tusse Remuñé - Portillon d'Ôo - Seil de la Baque - Pico Royo - Coll sup Literola - Remuñe
31 de marzo y 01 de abril de 2012
 
 
Ya han pasado 3 días pero aún tengo tan reciente la actividad, que casi en cualquier lugar tan solo me hacen falta unos segundos para evadirme de la rutina laboral y transportarme a Benasque y a las laderas nevadas que aún esconde el Pirineo más allá del Valle de Remuñé. Pero empecemos por lo primero, y es agradecer a Jorge García-Dihinx de La Meteo que Viene su infatigable pasión por descubrir el Pirineo y por compartirla en esta ocasión con una pequeña delegación de los Sin Rumbo (Adrián y Rober).
 
Pero cuando el bip-bip del despertador suena a eso de las 5am en la madrugada de un sábado en Zaragoza, uno se plantea muchas cosas, desde si debería bloquear el email de Adrián para no recibir más sugerentes invitaciones, o plantearme si no podría encontrar uno aficiones un poco más respetuosas con el derecho al descanso en el fin de semana...
 
5.45am...aparcando el coche en casa del Capi y poniendo rumbo en la furgo en busca de Alex y Donato, habituales de las rutas de La Meteo. Tenemos por delante cerca de 3 horitas de coche para encontrarnos con el resto de la tropa que ha decidido retar a los 3miles del Pirineo durante un fin de semana. Cuando aparcamos el coche en el tramo final de la carretera que da acceso a La Besurta, aún conservo un buen puñado de legañas, pero ya tenemos sobre nosotros un cielo azul inmaculado que promete buen tiempo y....calorcico rico!! En total somos 12 integrantes (Jorge, Alex, Campos, Donato, Marie Claude, Alfredo, Enrique, Joan, Xavi, Adrián y yo) los que a eso de las 10 am comenzamos a remontar el Valle de Remuñe. Tras escasos minutos con los skis en la chepa, por un momento nos las prometemos felices cuando avistamos las primeras manchas de nieve, pero el camino de verano y su orientación sur ganan la partida al poco rato y ya tenemos que colgar de nuevo las tablas a la espalda. Cruce del río, primer detalle de calidad de aquí el mister metiendo un ski en un arroyo y poniendo en jaque a mis pieles de foca (resistieron!!), y cambio de rumbo buscando la ladera derecha del valle, de orientación N y donde la nieve parece esconderse de los rayos de sol.
 
El primer objetivo de la mañana es el portal de Remuñé (2817 m), coronando el valle y dando acceso a un primer plano en dirección oeste del Pico Perdiguero, Pico Royo y Picos de Cabrioules, hacia el noroeste, formando en conjunto un muro de roca y nieve que alcanza los 3000 m y que encierra el ibón blanco de Literola. La recompensa de estas vistas supone salvar un primer desnivel cercano a los 1200 metros, donde el sol nos va pegando de lleno mientras remontamos el valle sin una miserable sombra donde cobijarnos. Hemos dejado el bosque atrás, no vemos rastro de otros montañeros por la zona y cuando ponemos rumbo hacia los ibones de Remuñé, ya se nos han unido Xavi y Joan al resto del grupo. El tramo final de acceso al portal de Remuñe nos regala las laderas de mayor exigencia física hasta el momento, flanqueando por el norte el Pico Remuñe y foqueando con un sol de mediodía que paradójicamente me traslada a una travesía por el desierto, esperando por momentos el espejismo de un oasis y un par de camellos; todos dosificamos el agua al máximo y nos agrupamos en el collado para poner en común el siguiente objetivo del día: la cumbre de la Tusse de Remuñé, nuestro tres mil de la jornada.
 
A estas alturas del día, la mochila comienza a pesar y se nota el extra de material (saco incluido); mientras avanzamos hacia la arista de Remuñe, parte del grupo decide ir directamente hacia el collado inferior de Literola, y es que la sola vista del paso desde el Portal hace replantearse el rodeo en busca de la cumbre, pero nos separan menos de 200 metros de desnivel para alcanzar la cima y la tentación es demasiado fuerte. El recorrido por la arista nos brinda unas vistas sublimes del Valle de Remuñé, hacia el este, y del circo de Literola al oeste. La nieve desde hace horas acusa el efecto del calor, y el foqueo se hace pesado e invita a seguir la huella abierta. Ni una brisa de aire se mueve cuando alcanzamos la cima de la Tusse de Remuñé; el piscolabis de fuet, queso y pan de cereales sabe a gloria bendita...

Mientras Enrique y Jorge aprovechan para probar suerte con la cima del Pico Rabadá, el resto recuperamos fuerzas y yo personalmente cambio el chip para disfrutar de la primera skiada del día. Aunque poca cosa en comparación con lo que estaba por venir, el glorioso descenso al lac du Portillón desde el collado inferior de Literola. De nuevo rozando los 3000 metros, gozo como un enano de cerca de los cerca de 500 m de desnivel negativo, con una pala de orientación oeste que nos guarda la mejor nieve del día. Giros, giros y más giros...me he olvidado a estas alturas por completo del cansancio del día, y solo rezo por que se prolongue un poquito más la siguiente pala según vamos acercándonos al lago y a nuestro punto final de la jornada, el refugio del Portillón. De propina, nos toca remontar un última mini pala hasta la cerrada del lago, helado por completo y con auténticos seracs flanqueando su perímetro...por fin una estampa alpina 100% en este invierno tan incierto.
 



El refugio no está guardado a estas alturas del año, pero tenemos camas y mantas, lo que lo convierte por derecho propio en un 5 estrellas, rozando casi el resort gran lujo de no ser por un pequeño detalle sin importancia...no hay agua!! Pero no problem porque rápidamente el Capi se una a un destacamento en misión humanitaria que vuelve a calzarse los skis para buscar agua; con el lago al lado, todos pensamos que será pan comido, y esa relajación nos lleva a acabar tumbados en las camas, bien tapados con las mantas mientras aprovechamos los últimos rayos de sol para secar ropa, intentar devolver mis pies y calcetines a su estado natural, y calentar un poco el alma. Mientras tanto, nuestros aguadores las pasan putas improvisando técnicas y artilugios para canalizar los hilillos de agua que recorren la roca. Lejos queda la idea de un arroyo o corriente de agua donde hundir tranquilamente las botellas para llenarse; el relato que nos hacen después los héroes de la hidratación nos hace echar unas buenas risas mientras yo imagino al Capi disfrazado de la ardilla de Ice Age, cambiando la preciada bellota por el agua de mi camel-bag. Creo que a ellos también les hizo mucha gracia encontrarnos panza arriba en las camas cuando nos imaginaban preparando todo un dispositivo para el deshielo de nieve con el que contar con agua para la cena...la que traen ellos cotiza en bolsa!!!!
 
Más risas en la cena, mientras damos caña a los hornillos para deshelar nieve y comemos como leones para llenar las reservas y quitarle peso a la mochila. La mesa es un auténtico buffet, y aquí se ven las dotes y gustos culinarios del personal. Desde seitán y salmón hasta albóndigas en un envase tipo astronauta, pasando por el queso y embutido de toda la vida, sin olvidarme del pan de cereales (vaya ladrillo, con este pan Adrián y yo estamos convencidos una persona puede resistir una glaciación). Con la tripa llena, tan solo me separa de la cama mi cita con el WC a la luz de las estrellas...un clásico de la montaña!!!
 
El objetivo para la noche es la generación solidaria de calor, así que nos agolpamos casi todos en una misma habitación para combatir el frío; previamente Donato ha confirmado durante la cena que el agolpamiento de humanos sudados y hambrientos en altura genera aparte de risas y anécdotas, calorcito.  
 

Noche superada y segunda jornada de la travesía con el Seil de la Baque (3110 m) como joya del día. Seguimos aligerando la mochila durante el desayuno, cargamos pilas, echamos unas risas de nuevo mientras calentamos el cuerpo con unas infusiones y preparamos trastos para partir. Comenzar una jornada de ski de travesía con el cruce de un lago helado sin duda promete, y de nuevo tenemos un cielo azul imponente que nos recuerda que vamos a volver a pasar mucho calor. Tenemos algo menos de 600 m de desnivel a cubrir, bastante directo por lo que nada más salir de la zona de sombra ya nos sobra toda la ropa. Unas cuantas "z" y un poco de paciencia nos pone justo en frente de la cima del Seil de la Baque, donde foqueamos en una prometedora nieve polvo mientras buscamos la arista cimera. Tiempo para dejar skis aparcados y calzarse crampones; afrontamos el ascenso desde su vertiente occidental, dejando paso al Capi para afrontar la subida a cima junto con buena parte del grupo, mientras yo me conformo con alcanzar un primer cresterio donde a cual sarrio disfruto de las primeras luces por encima de nuevo de los 3000 metros...unas vistas gloriosas. Desciendo junto con Donato hasta los skis, y ahora sí, miro la pala de nieve polvo que queda bajo nosotros...sin comentarios, los pelos como escarpias!!!! Aunque la nieve polvo pronto desaparece, ya con todo el grupo reunido de nuevo continuamos el descenso hacia el lac du Portillón para flanquearlo por su límite sur, hacer un acopio de fuerzas y volver a mirar hacia arriba, esta vez con la vista clavada en el collado superior de Literola (3082 m). Disfrutamos de una subida por sombra, lo que nos da una tregua y permite gozar de un poco de frescor mientras vamos trazando "z´s"...mientras vamos ganando altura, el grupo se va estirando y cada uno va buscando su ritmo, gestionando energías y reservas de agua; a estas alturas ya llevamos unos cuantos metros de desnivel acumulados, y aunque siempre hay tiempo para unas risas, las caras por momentos dejan ver que ya no estamos precisamente frescos como rosas. Pero puestos a jodernos y a sufrir, que menos que aprovechar para hacer un último ascenso a una nueva cima, el Pico Royo (3103 m). Nos exige un pequeño desvío en dirección norte antes de alcanzar el collado superior. Otra vez tenemos el sol por compañero de travesía, de manera que las últimas lazadas nos exprimen un poco más...una ración de agua se paga cara a estas alturas!!!! Cima en skis y tiempo para fotos y reponer energías; debajo nuestro, el ibón de Literola y una bajada prometedora, skiada poco comprometida con pendientes no muy exigentes pero que nos permiten disfrutar como enanos y disipar un poco del cansancio del ascenso...
 
Alcanzamos el desagüe del ibón y nos toca otra transición para volver a alcanzar el Portal de Remuñé y buscar la traza de subida para iniciar el regreso a los coches. La opción de circular por Literola se desecha porque promete muy poca nieve. A estas horas, la gente normal seguramente disfruta de unas cañas en cualquier terracita del valle, pero nosotros tenemos por delante unos cuantos metros de descenso por un nieve muy primavera, algo traicionera sobre todo con las piernas cansadas. Poco a poco, la skiada va cogiendo tintes de supervivencia, intentando consumir las mínimas energías y avanzar todo lo posible; de las primeras palas donde probamos estilos y técnicas de giros, pasamos al ratoneo puro y duro haciendo lo posible e imposible para no remar más de la cuenta. Alcanzamos los ibones de Remuñé y poco más abajo, gozamos de nuestra charca de Shrek particular para rellenar botellas y refrescarnos un poco; a partir de aquí la nieve comienza a escasear, y terminamos por perder la traza del camino de subida, conformándonos con otro sendero de bajada, ya con los skis a la espalda, que nos pone de vuelta en el asfalto de la carretera y a escasos 200 m del coche...al final había que currarse una circular y circular conseguida, con variante final de descenso!!





Aunque no hay circular que se precie sin una buena jarra de cerveza helada, o una longaniza de la tierra, o un par de huevos fritos...y os aseguro que para eso siempre quedan fuerzas!! Mientras devoramos nuestros platos combinados en Benasque, la lluvia nos recuerda que este Jorge es bastante fino con sus predicciones...fino fino!!
 
 De regreso en Zaragoza, en el confort de casa y tras una buena ducha, viendo las fotos del fin de semana vuelvo a sentir la sed de estos últimos días...sed de aventura y montaña que nos llevará a los Sin Rumbo en busca de nuevos madrugones y embarcadas...el reloj ya marca la cuenta atrás para la próxima...