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jueves, 10 de septiembre de 2015

"Ultra summer; de Suiza al Valle de Tena"

 
Crónica del Eiger Ultra Trail y Trail Valle de Tena
 
Integrantes Sin Rumbo: Rober y Capi Roche en el TVT
 
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Han
 pasado ya algo más de 24h de mi cruce por meta en el Trail Valle de 
Tena. Fin de temporada y tiempo para poner las piernas en alto y cambiar
 las zapatillas por el teclado, que se acumulan las crónicas de este 
verano!!
 
El pasado mes de julio los tediosos entrenamientos por 
las Planas y las siempre gratificantes salidas por el Pirineo cobraban 
sentido mientras me veía en la línea de salida del Eiger Ultra Trail. El
 pueblo de Grindewald se vestía de gala a finales de julio para celebrar
 esta carrera que forma parte del Ultra Trail World Tour. Una aventura 
que se gestaba el año anterior mientras disfrutaba de unas vacaciones 
por este territorio mágico que es el Jungfrau y el Oberland bernés, en 
el Cantón suizo de Berna. Una visita a la familia que vive por estas 
tierras y su ilusión por la montaña y por el espíritu que descubrieron 
asistiendo al paso de corredores en el UTMB, terminó en mi inscripción 
para este ultra de 101 Km y 6700 m de desnivel positivo...gracias Marta,
 Pablo e Iguacel!!
 
Ni mucho menos me encuentro solo en la línea 
de salida; junto con los cientos de corredores tengo un support team de 
lujo, con mi familia maña al completo...M, P, los Lolos, Iguacel, Irene y
 Albi dándolo todo e insuflándome energías y ánimos que fueron 
alucinantes.
 
Trazado no excesivamente técnico, con pistas y 
senderos excelentes para correr pero con los clásicos desniveles 
infinitos que caracterizan a los Alpes. El perfil de la carrera esconde 3
 km verticales, con dos joyas que son el ascenso al Faulhorn con sus 
2681 m y la que considero uno de los ascensos más brutales que he 
sufrido en mis piernas, el ascenso a Mannlichen desde Wengen.
 
Salida
 nocturna con un amanecer espectacular bajo el pico Wetterhorn y con 
rumbo a la zona alta de la estación de First, donde se vuelve a subir 
después de un atronador descenso pistero y la primera de las subidas 
potentes de la carrera. Piernas ya calentitas y listas para afrontar el 
ascenso al Faulhorn para poner rumbo al sector más alejado del Eiger, 
llevándonos sobre Interlaken y a través de Schynige Platte, manteniendo 
el estándar de vistas memorables que ofrece las carrera...un auténtico 
espectáculo. Alcanzo el Faulhorn con buenas sensaciones y disfruto del 
buen rollo de los avituallamientos. Una vez más, los voluntarios son el 
alma de las carreras.
 
Ya he pasado el km 30 y tengo cada vez más
 cerca la base de vida sobre el km 55 donde seguro tendré a la familia a
 tope. Eso si, antes tengo que lidiar con el segundo de los descensos 
salvajes que me deja tocado pero no hundido! Una incipiente tendinitis 
en la rodilla me obliga a buscar las opciones de trote más cómodas pero 
la pendiente de algunos tramos de bosque no ofrece ninguna posibilidad 
más que joderse y tirar para abajo.
 
Alcanzo la base de vida con 
Pablo e Irene recibiéndome a pleno pulmón...vaya alegría el verles! Unos
 metros más abajo ya en el avituallamiento me espera el resto del 
support team. Sus ánimos me hace olvidar los 55 km que ya cargo en las 
piernas. El coger a Albi en brazos inolvidable, seguro que dentro de 
unos años volveremos y recordaremos esta aventura in situ.
 
Cambio
 de ropa, ajustes básicos, un breve masaje en mi rodilla maltrecha y 
algo de comida para afrontar el coco de la carrera. El tramo Burglauenen
 - Wengen - Mannlichen acumula unos 1500 m de desnivel positivo, con 
terreno muy empinado y el ascenso final a Mannlichen sorteando los para 
aludes que descansan bajo la góndola que parte de Wengen. La tendinitis 
no remite y especialmente cuesta abajo limita mi velocidad de crucero, 
así que alcanzo Wengen algo fastidiado moralmente por la certeza de 
saber que no se trata de una molestia pasajera...
 
Avituallamiento
 en Wengen con buena animación por el pueblo y una panorámica de lujo 
que el ascenso que me separa de Mannlichen y del segundo punto donde 
espero ver a la familia. Así que recargo líquidos, me tomo un gel y tiro
 para arriba a ver que pasa. Cuando aparecen las molestias, justo detrás
 vienen al rebufo las incertidumbres, y la sensación me recuerda a los 
dibujos cuando un angel y un demonio revolotean junto a la cabeza de 
algún personaje pujando por guiar su destino...
 
Cuesta arriba me
 defiendo bien, y veo que incluso avanzo posiciones en un terreno que se
 empina y empina según abandonamos un bosque y comenzamos a buscar el 
amparo de los para aludes. Y de repente, cuando iba jodido a tope, 
intentando evadirme del calvario de sendero, escucho un Roberrrrrrrrr 
que retumbó en el valle. Levanto la vista hacia la cumbre de Mannlichen y
 aunque no les distingo se que ahí arriba tengo a la familia a tope, así
 que el motor comienza a carburar, me vengó arriba y tiro de todo lo que
 llevo sin parar hasta cima. Cuando les alcanzo la emoción me tiene al 
borde de la lagrimilla. Veo el mirador desde el que con unos prismáticos
 me tenían controlado, y la ilusión con que me reciben es el factor 
clave que me determina a acabar el ultra, cueste lo que cueste. 
 
Tengo
 por delante 30 km de terreno ya conocido, y ahora sólo queda saber 
cuanto voy a poder forzar el ritmo. Mientras tanto alrededor del Eiger 
comienza a crecer Mordor...nubarrones muy negros y camino al descenso de
 la mítica pista de ski de lauberhorn me caen las primeras gotas. Tengo 
el anochecer acechando y todo pinta que me va a pillar una buena 
tormenta. Al final la cosa se complica más de la cuenta y se neutraliza 
la carrera por tormenta eléctrica durante unas eternas 3 horas que las 
paso en unos lavabos de una cabaña cerca de la estación de altura de 
Kleine Scheidegg, a los pies de la cara norte del Eiger. Coincidimos 
unos cuantos corredores en el mismo punto y no queda otra que pasar el 
rato con la cabeza apoyada en un váter...
 
Se reinicia por fin la
 carrera con un tramo final acortado al eliminar el paso por Eiger 
Gletscher, una estación de tren que poco más y la cascan en la cumbre! 
Llevo las piernas acartonadas hasta decir basta pero aún con todo 
comienzo al trote para intentar entrar en calor y ver si este rato de 
descanso me permite forzar un poco. La cosa funciona aunque finalmente 
tengo que alternar trote y andar en las bajadas más pinas porque los 
muelles ya dan poco más de sí. Sólo queda apretar los dientes y sufrir 
el último bucle antes de volver a pisar las calles de Grindewald.
 
Las
 llegadas de madrugada excepto en Ibiza son siempre descafeinadas por la
 falta de público. Aun con todo, ahí me encuentro en la línea de meta a 
Pablo, Manolo e Irene esperándome estoicamente. Ya sólo queda darnos un 
abrazo y buscar la ducha antes de unas horas de merecido 
descanso...finisher del Eiger ultra trail.
 
Durante las 
siguientes dos semanas, aprovechamos la familia para recorrer Suiza y 
disfrutar de una ola de calor absolutamente inusual por estos lares. 
Días de camping, de paseos tranquilos y de unos paisajes espectaculares,
 culminando con una visita a Zermatt y un trekking ligero alrededor del 
Cervino y el Monte Rosa.
 
Y sin darme cuenta me planto de nuevo 
en caso y ya en agosto. Vuelta al curro y a sacar ratos para volver a 
coger algo de ritmo antes de la prueba más personal que he corrido, la 
que más me toca la patatita...el trail Valle de Tena. Se que llego con 
la pierna fatigada, y la tendinitis de suiza aunque mejorada seguramente
 no está 100% ok para someter a las piernas a otro ultra, pero en cuanto
 el viernes de la carrera aterrizo en Panticosa y veo el ambiente, se 
que no hay marcha atrás, hay que ir a por todas en esta primera edición 
del trail. Esta vez esto con Roche, así que seguro que al menos 5 ó 10 
minutilllos nos hablaremos durante la carrera!!
 
Salida a las 5am
 con cerca de 200 corredores y buen ambientillo. La tarde anterior como 
sí nada charlando con un tal Bruno Bunod de la vida...y ahora ya listo 
para encarar el primer sector hasta el Balneario de Panticosa. 
Territorio bien conocido con un primer ascenso ya interesante buscando 
el collado de Yenefrito y el ibón de Catieras. Llegando al ibón 
disfrutamos del amanecer y de un día completamente despejado para 
disfrutar de un carrerón, que puede consideres la antítesis del Eiger 
Ultra Trail...terreno técnico, ausencia de sendas, dificultad para 
correr constante y trazado muy muy montañero...
 
Así nos vemos 
collado arriba collado abajo buscando los ibones de Brazatos para 
enganchar la GR rumbo a los ibones Perforaos y el desvío hacia el 
collado de Xuan e ibones de Lavaza. Y todo esto en los primeros 25 km y 
sin contar con el descenso hasta el Balneario que ya pone a prueba las 
piernas en una bajada larga y mantenida. Espectacular los pasos de 
collados y el paisaje en general, por más que resulte familiar. Me 
encuentro con voluntarios conocidos de Panticosa que me recuerdan el por
 qué estar aquí es tan especial, y es que un poco Panticuto me 
considero!! A pesar de parar poco, rozo las 6 horas para alcanzar el 
Balneario, y estoy a mitad de clasificación...a más de uno este sector 
se le hizo eterno...y más todavía cuanto tienes frente a ti como un 
espectador más el Garmo Negro, esperando a que le visites en el segundo 
tramo de la carrera.
 
Avituallamiento del Balneario con ambiente y
 con la familiar de supporters!! Hasta Roche recibe la ayuda de los 
Vázquez mientras intenta recomponer un poco su tobillo maltrecho...mala 
pinta. Comemos y recuperamos algo de fuerzas antes de tirar rumbo al 
Garmo. Otro clásico que conocemos bien pero que no no por eso se va a 
hacer menos duro. Subida a plomo buscando la línea más directa. 
Aprovecho los arroyos en altura para hidratarme a tope porque el calor 
pega de lo lindo, y pole pole rumbo al collado para encarar el tramo 
final. Notas de gaita resuenan en la cumbre...una pasada de no ser 
porque Roche y Jorge, un amiguete gallego, tienen que poner fin a la 
carrera. Tomada la decisión, se que de nuevo me toca una aventurilla en 
solitario, así que nada, me pongo camino hacia el refugio de Bachimaña. 
Tramo que no conocía del todo y donde tengo que andar un tanto atento a 
la señalización de carrera. Siempre en moderado descenso buscando una 
larga diagonal que nos pone en el tramo final de la cuesta del 
Fraile...unos minutos más y ya estoy en el refugio. 
 
El tramo 
siguiente más que conocido, uniendo a través del GR los refugios de 
Bachimaña y Respomuso a través del collado de Tebarray y pasando por los
 ibones Azules. Me cruzo con Jesús de Panticosa que también esta 
colaborando como guía voluntario, y me llevo unos cuantos ánimos para 
tirar pa'rriba. Alcanzo Tebarray con buenas piernas y tras el descenso 
algo delicado por el collado voy disfrutando de la tarde rumbo a 
Respomuso. Este tramo muy corredor y con unas vistas espectaculares. 
Como siempre mucho ambiente en Respomuso y un buen avituallamiento donde
 recargar pilas antes de cruzar la presa rumbo al collado de Musales, el
 segundo tramo inédito para mi. Aquí ya voy solo y los cerca de 600 m de
 desnivel se me pasan bastante rápido entreteniéndome en cualquier cosa y
 tratando de mantener un ritmo de subida constante. Alcanzo el collado y
 de nuevo voluntarios conocidos del valle. Me uno con Manuel, otro 
corredor que según descubro es todo un veterano en este mundo del trail,
 y comenzamos el descenso hacia La Sarra. Me mantengo conservador porque
 hace rato ya he comenzado a notar alguna sobrecarga en la rodilla y se 
que la tendinitis puede aflorar en cualquier momento. Aún con todo, 
procuro llevar un trote suave y agradezco alcanzar Ibonciecho y su pista
 forestal, aunque la disfruto por poco rato porque el descenso 
constantemente busca atajos con los senderos que han habilitado para 
bici y senderismo. Aquí me adelanto a Manuel y tiro a mi ritmo buscando 
La Sarra, que alcanzo recién anochecido y con la sorpresa de encontrarme
 a todo un clan panticuto animándome, con Irene y Manolo a la cabeza. Y 
esta vez Manolo desde las tripas de la carrera porque está colaborando 
como voluntario. Gracias a Susana, Javi, Pablo, Conchita, Isabel, Carlos
 y alguno más que igual me dejo por los ánimos!!!
 
Parada 
tranquila disfrutando de la familia y amigos, y cambio de zapatillas 
para resetear un poco las fuerzas y tirar rumbo al collado de la 
Foratata, el último coco de la carrera. Son cerca de 800 m de desnivel, 
pero con un trazado recto recto recto...a plomo. Yo a ratos me veo 
haciendo zetas estilo ski de travesía y sólo confio en no verme haciendo
 vueltas maria con las zapatillas puestas...
 
En la subida me 
junto de nuevo con Manuel y algún corredor más que nos siguen, y los 
ratos de charla cuando la pendiente deja respirar hacen que la súbdita 
se haga más amena. La noche espectacular, casi tanto como el regalito de
 alcanzar el supuesto collado y ver que el punto de control está justo 
en frente, separados por una hondonada que toca baja y remontar...pero 
ya estoy arriba y casi huelo la parrilla que se están preparando los 
voluntarios!!
 
Fuerzas justitas pero ánimos renovados porque 
Sallent ya está cerca. Tramo de descenso buscando Formigal urbanización y
 la carretera de subida a La Sarra...las ganas de correr ya flaquean y 
alcanzo Sallent andando y con la mente puesta en el último escollo que 
conozco de memoria. Genial recibimiento en Sallent de un grupo de niños y
 punto de control donde descansó lo justo para no perder comba y enfocar
 el último sector. 
 
A la altura de Lanuza cogemos el desvío 
hacia el mirador de Sierra Plana. Última subida que se ceba con nuestras
 fuerzas porque el ritmo que llevamos por momento es digno de Semana 
Santa. Por suerte ahí están un par de voluntarios desde el mirador a 
grito pelao mandando ánimos, así que no queda otra que apretar y llegar 
hasta ellos para echarnos unas risas y picar un poco de chocolate y 
galletitas saladas.
 
Ahora si, ya estamos en casa. Sólo queda 
alcanzar el collado de la punta Cucuraza y coger el bosque en descenso 
ya continuo hasta Panticosa. Este tramo lo realizo a solas con el 
frontal, y aunque nunca había estado por aquí de noche, me resulta tan 
familiar que ganas me dan de apagar el frontal, pero entre piedras y 
raíces me puedo juegan una gracia de fin de fiesta.
 
Otra vez de 
madrugada, y otra vez incombustibles Irene y Manolo esperándome en línea
 de meta...cerca de 22 horas y media, y una primera edición del trail 
que ahora si comienza a saber a gloria.

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