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lunes, 14 de agosto de 2017

"Sin Rumbo a Tendeñera" Clásicos Panticutos I


Integrantes: Los hermanos "Dalton" (Noé y Adrián) y Rober

5 agosto 2017


Quizás no tan llamativo como las Perseidas, pero si con la misma frecuencia de ocurrencia, 3 integrantes de los SinRumbo fijamos el punto de reunión en el aparcamiento de la cabina de Panticosa.

El amanecer ya presagia calor, y yo de momento no tengo ni mochila, así que toda mi capacidad de carga inicia se limita al bolsillo porta llaves de mis pantalones. Pero no pasa nada que entre los dos vehículos de los Roche pueden hacer la competencia a Barrabés, y cuando me quiero dar cuenta ya voy "full equip"...

Va  a ser mi primera subida a Tendeñera, a pesar que puedo considerarme el más panticuto de los tres...cosas de ir siempre solo y dar por bueno los collados. La primera parte del camino, que inicia en la parte trasera de la cabina (sendero PR HU-95) y remonta el río Bolática por su margen derecha. Trote suave y en acenso mantenido, que le sirve a Adrián para refrescar el trazado del Trail Valle de Tena. Los primeros km nos ponen a los pies de la Fovarabache y la ladera N de Faceras (gran esquiada), saliendo del bosque y buscando el puente de las ratas, que no cruzaremos para seguir el sendero del Trail VT que conecta con la pista de la Ripera pasado el desvío hacia el collado de Yenefrito. Siguientes km por pista en llano y acenso suave pasando el refugio de la Ripera y poniendo ya la vista en el Rincón del Verde y las verticales paredes de la cara N de la Sierra de Tendeñera. Decimos hasta luego a la pista justo antes del tramo donde claramente cambia de dirección hacia el oeste para ascender hacia el refugio del Verde y el ibón de Sabocos. El salto de Tendeñera ha perdido poderío con el estiaje, pero no por ello deja de ser imponente, abriendo paso al barranco del mismo nombre y siendo referencia inequívoca de la ruta. El sendero libra este paso por la ladera derecha (paraje de As Sayetas), en una empinada diagonal donde calentamos gemelos y no obtengo respuesta a mi primer ataque. Desde aquí, alcanzamos el refugio de Tendeñera o ya solo queda un apretón más para alcanzar el collado y ya de paso apuntarnos unos 1300m+. Descanso al estilo Capi Roche de aproximadamente 10 nanosegundos y vuelta al ruedo buscando hitos en dirección S para alcanzar la ladera de Tendeñera.



Desde el collado, terreno pedregoso y unos 500m+ por delante. A estas alturas, Noé ha guardado los palos como parte de una estrategia que no convence al resto...por si acaso, Adrián aprieta porque el aire alpino de estas rampas y el aroma cimero le hace estar más feliz que una perdiz. Alcanzamos una zona llana en altura justo antes del último tramo de subida donde se mantiene el pedregal que conduce a un cresterío sin dificultad técnica y con unas vistas impresionantes que conectan en dominio de Panticosa, el Balneario y el macizo del Vignemale al este. La cima viene precedida de un último paso con un puente de piedra aéreo pero ancho e igualmente sin dificultad técnica especial. Con sus 2.847 m, Tendeñera no envidia el contar con un "3" y lo suple con una posición dominante que deja unas vistas espectaculares de los paredones de la sierra y una verticalidad que le otorga un aire dominante. Tanto nos ha gustado que incluso nos homenajeamos con un plátano y algún trozo de membrillo en el caso de Noé...pero nuestro deleite llega a su fin con el toque de corneta de Adrián. Primeras rampas de bajada no aptas para hacer mucho el canelo, cuidando tobillos. Aún con todo, punto negativo para Saucony porque el upper de las zapas de Noé no resiste el envite de una piedra y acaba rasgado con un "7" bien majo.

Alcanzado de nuevo el collado con vistas a Otal, ahora ya sí que toca correr. Sendero estrecho pero en buenas condiciones y con un firme bastante estable. Una torcedura de Noé en la primera parte de la bajada le está mermando, y me da la sensación que tendremos que guardar el hacha para otra ocasión. Aprovechó que he abierto un hueco para darme un bañito en una poza al que se une Adrián. Descendemos por As Sayetas a buen ritmo para buscar de nuevo la pista del Verde y deshacer el camino andado...

Al final, rondamos los 25km y 1800m+, con un calor que en el último tramo nos empieza ya a asfixiar y tiene la culpa me ventile una pinta de cerveza en 4 tragos nada más aterrizar en Panticosa. Aunque los Roche en un momento dado desaparecen, finalmente se unen a la cerveza tras acicalarse en el río y ponerse ropajes limpios...

Nos ha dejado un buen sabor de boca este primer capítulo de los clásicos panticutos...to be continued!!!

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