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miércoles, 21 de junio de 2017

A NUESTRA SEÑORA DE MAGALLÓN... PERO EN LECIÑENA (13 de Junio 2017)

De nuevo saliendo de Zaragoza, esta vez nos vamos hasta este santuario-albergue-restaurante, que en un alto a 2 kms de Leciñena acoge una imagen de una Virgen… ¡de Magallón!.


Por lo visto, en Magallón, pueblo a unos 80 kms de Leciñena, existían en el siglo XIII dos familias enfrentadas a muerte; los Albires y los Frago. Parece ser que Juan de Albir asesinó a Sancho Frago, dejando huérfanos a sus dos hijos que siempre quisieron vengarle. Los años pasaron y cuando estos crecieron, intentaron matar al asesino de su padre… pero este siempre se refugiaba en la Iglesia de Sta María de la Huerta, abrazado a la imagen de la virgen, que los Frago siempre habían adorado y que por tanto no querían profanar. Pero era tan grande el odio hacia Juan, que un día los estoques de los Frago dieron muerte al Albir, e hirieron al mismo tiempo a la virgen en la cara, a la que como siempre estaba abrazado el asesinado. Una vez enterrado Juan en la misma Iglesia, la Virgen desapareció, siendo encontrada por un pastor en los montes de Leciñena.


Dice la leyenda que los de Magallón fueron a Leciñena en varias ocasiones a buscar a su virgen, pero en el camino de vuelta, al caer la noche, siempre volvía a desaparecer la imagen para aparecer a la mañana siguiente de nuevo en el promontorio de Leciñena. Resignados por fin a devolverla al pueblo, los magalloneros dejaron a la virgen allí donde ella parecía querer estar, erigiendo el pueblo de Leciñena un santuario para albergarla.

Este santuario, donde se puede contemplar a esta virgen tan viajera, es ahora un curioso y bonito albergue desde el que hacer rutas de senderismo, de BTT o de naturaleza, con toda el ecosistema estepario de Los Monegros a sus pies. Y bien cerca de Zaragoza…

Para llegar hasta allí salgo en bici por la autovía de Huesca hasta Villanueva de Gállego, desviándome aquí por la carretera de Zuera y luego girando hacia San Mateo  y Leciñena. Quitando el tramo de autovía, que se puede evitar yendo por el camino asfaltado de San Juan de Mozarrifar, las carreteras son bastante amables con el ciclista, con arcenes anchos y en le caso de la que une San Mateo con Leciñena con poco tráfico. La vuelta se hará por Villamayor, entrando a Zaragoza por el barrio de Santa Isabel. Como aliciente para los amantes de los repechos destaca  la subida al Santuario, con tres curvas finales a más del 15% de porcentaje.


Distancia: 74,6 kms
Desnivel acumulado: 497 metros
Observaciones: Muy expuesta al cierzo… y al calor. Hay fuente en el santuario para rellenar unos botellines que casi seguro estarán vacíos.

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